AVANCE BIOLÓGICO

Hidrogel (Argentina): podría regenerar el músculo cardíaco después de un infarto.

El desarrollo de Amnova Biotech funciona como un soporte biológico que se aplica sobre la zona lesionada del corazón. Los primeros estudios fueron alentadores, pero todavía faltan ensayos clínicos para determinar si puede utilizarse en seres humanos.

La muerte de un tejido causada por la obstrucción de una arteria, puede dejar una cicatriz permanente en el corazón.

Cuando una zona del músculo deja de recibir oxígeno y mueren células, el organismo no logra regenerarlas por completo, lo que puede afectar la capacidad de contracción y favorecer una insuficiencia cardíaca.

Modificar ese proceso es el objetivo de una investigación argentina surgida en la Universidad Favaloro y posteriormente convertida en la startup Amnova Biotech, liderada por la bióloga Pilar Ferrer, de 25 años, junto con un equipo de investigadores.

El grupo desarrolló un hidrogel para aplicar directamente sobre la zona cardíaca dañada.

En lugar de reemplazar las células perdidas, busca crear mejores condiciones para que el tejido restante responda al proceso de reparación.

El biomaterial se obtiene de componentes de la membrana amniótica, utilizando su matriz sin células madre.

Entre los efectos estudiados aparecen la estimulación de células cardíacas, la formación de nuevos vasos sanguíneos, la reducción de la inflamación y una menor fibrosis.

Este último punto resulta clave, porque la fibrosis transforma el tejido lesionado en una cicatriz rígida que puede comprometer el funcionamiento del corazón.

Una terapia capaz de limitarla podría mejorar el pronóstico de quienes sobreviven a un infarto.

El equipo ya realizó ensayos de laboratorio y avanzó hacia modelos animales, incluidos estudios en ovejas cuyos resultados permitieron continuar con el desarrollo.

Sin embargo, el hidrogel todavía debe superar pruebas regulatorias y demostrar que es seguro y efectivo en seres humanos.

Los investigadores esperan comenzar ese proceso durante 2027.

Según Ferrer, posteriormente podrían necesitarse unos dos años antes de iniciar los estudios clínicos, que deberán avanzar por distintas fases.

El proyecto forma parte del creciente campo de la medicina regenerativa, orientado a estimular al organismo para recuperar estructuras y funciones dañadas.

Si las futuras pruebas confirman los resultados experimentales, el hidrogel podría convertirse en una herramienta para reducir las secuelas de los infartos, aunque todavía queda por demostrar si funcionará de forma segura en el corazón humano.