SALUD FÍSICA

''Flotador'' abdominal: podría indicar riesgo cardiovascular.

Una investigación que siguió a más de 260.000 personas durante unos 20 años encontró que la circunferencia de cintura-cadera pueden aportar información que el Índice de Masa Corporal no logra mostrar. Incluso algunas personas con un IMC considerado normal presentaban una acumulación de grasa abdominal asociada con mayor riesgo cardiovascular.

Durante décadas, el Índice de Masa Corporal (IMC) fue una de las principales herramientas para evaluar si una persona tiene peso normal, sobrepeso u obesidad.

Sin embargo, presenta una limitación: relaciona peso y altura, pero no muestra dónde se distribuye la grasa corporal.

Un estudio publicado en el Journal of the American College of Cardiology, basado en más de 260.000 personas seguidas durante unos 20 años, concluyó que sumar medidas como la circunferencia de cintura y la relación cintura-cadera puede mejorar la evaluación del riesgo cardiovascular.

Los investigadores analizaron distintos eventos, entre ellos infarto de miocardio, accidente cerebrovascular, insuficiencia cardíaca, fibrilación auricular y mortalidad cardiovascular.

Entre quienes tenían un IMC considerado normal, un 5% presentaba una cintura elevada y un 18% una relación cintura-cadera alta.

En las personas con sobrepeso, esas proporciones aumentaban a aproximadamente 39% y 40%, respectivamente.

¿Por qué importa la grasa abdominal?

No toda la grasa corporal tiene el mismo efecto.

La grasa visceral, acumulada alrededor de los órganos internos, está asociada con alteraciones metabólicas y un mayor riesgo cardiovascular.

El IMC no distingue entre grasa y músculo ni permite saber dónde se concentra el tejido adiposo.

Por eso, una persona puede tener valores considerados normales y, al mismo tiempo, acumular una cantidad significativa de grasa abdominal.

Michael J. Blaha, autor principal del estudio y director de investigación clínica del Centro Ciccarone Johns Hopkins, explicó que la circunferencia de cintura y la relación cintura-cadera pueden modificar la valoración inicial obtenida mediante el IMC.

Dos personas con el mismo índice, por lo tanto, no necesariamente presentan el mismo riesgo si la distribución de la grasa es diferente.

El IMC sigue siendo útil.

Los investigadores no plantean abandonar el IMC, sino complementarlo.

Continúa siendo una herramienta sencilla para detectar exceso de peso, aunque resulta limitada cuando se utiliza como único indicador de salud individual.

El trabajo fue observacional, por lo que identifica asociaciones entre grasa abdominal y riesgo cardiovascular, pero no demuestra una relación causal directa.

La conclusión central es que el peso y el IMC cuentan solo una parte de la historia: observar cómo se distribuye la grasa, especialmente alrededor del abdomen, puede aportar información adicional para comprender mejor el riesgo cardiovascular.