Clima
Giro climático (Uruguay): del frío intenso a un “casi veranillo” con lluvias en camino.
Guillermo Ramis anticipó una breve mejora térmica tras varios días de bajas marcas, aunque advirtió que la segunda quincena de julio traerá precipitaciones, tormentas y posible exceso hídrico.
Uruguay atravesará en los próximos días un cambio marcado en el pulso del invierno.
Después de una seguidilla de jornadas frías, el país ingresará en un breve tramo de temperaturas más amables, aunque esa pausa tendrá duración limitada: hacia la segunda quincena de julio volverían las lluvias y las tormentas con mayor presencia.
El meteorólogo Guillermo Ramis anticipó que el descenso térmico continuará hasta el fin de semana.
Para este jueves 9 de julio se prevé una máxima de 16 °C; el viernes, el registro bajaría a 14 °C; el sábado rondaría los 13 °C, y el domingo quedaría en torno a los 11 °C.
Esa última jornada podría comenzar con algunos chaparrones leves durante la madrugada en el sur del país, aunque la mejora llegaría rápidamente con el avance de las horas.
Tras ese pasaje frío, el escenario empezaría a modificarse. La próxima semana llegaría una masa de aire más templada, capaz de empujar las máximas hasta los 19 °C y generar varios días de ambiente más agradable.
Ramis definió ese período como una especie de “casi veranillo” invernal, una tregua breve dentro de un mes que viene mostrando fuertes contrastes atmosféricos.
La calma, sin embargo, no sería definitiva.
El meteorólogo advirtió que hacia el cierre de la semana siguiente el tiempo volvería a desmejorar, con un aumento de la humedad y condiciones más propicias para precipitaciones.
En particular, proyectó un período de lluvias importantes y tormentas para el domingo 19, lunes 20 y martes 21 de julio.
Ese retorno del agua puede resultar oportuno para algunas zonas vinculadas al sector agropecuario, donde todavía se necesita humedad en el suelo.
De todos modos, Ramis planteó una advertencia de fondo: el año podría terminar inclinado hacia el exceso hídrico, con una transición desde la necesidad de precipitaciones hacia una acumulación capaz de generar dificultades.
La evolución del fenómeno El Niño aparece como una de las claves de ese panorama.
Según la lectura del especialista, el evento se encuentra en una fase que va de moderada a casi fuerte, lo que podría incidir en un aumento de las lluvias durante los próximos meses.
En ese marco, agosto y diciembre asoman como períodos especialmente sensibles, con atención particular sobre el cierre del año por su eventual impacto en la producción agropecuaria.
El calendario climático inmediato quedará, entonces, dividido en tres tiempos: frío en el arranque, alivio térmico durante la próxima semana y una nueva señal de inestabilidad hacia la segunda mitad del mes.
Una secuencia cambiante que confirma el carácter irregular del invierno y obliga a seguir de cerca la evolución del tiempo en todo el país.