Salud

Etapa clave (Estados Unidos): Gonzalo Moratorio cumple estudios médicos previos para ingresar al protocolo con células CAR-T.

El investigador uruguayo aguarda una vacante en medio de una espera sensible y mantiene bajo perfil junto a su familia. La campaña solidaria sigue abierta, ya que parte de los aportes comprometidos aún no fue depositada.

La búsqueda de una nueva oportunidad médica llevó a Gonzalo Moratorio a Estados Unidos, donde el científico uruguayo atraviesa una etapa clave antes de acceder a una terapia experimental con células CAR-T contra el cáncer cerebral que padece.

El procedimiento aún no comenzó: primero debe completar estudios médicos, cumplir con los requisitos del protocolo y aguardar que se libere una vacante para iniciar el tratamiento.

El camino combina esperanza, espera y desgaste. Desde su entorno señalaron que el investigador se encuentra enfocado en su recuperación, con bajo perfil público y lejos de las entrevistas, en un momento de especial cansancio físico y emocional.

La prioridad, por estas horas, está puesta en su familia, en los controles previos y en la posibilidad de avanzar hacia una instancia terapéutica de alta complejidad.

La campaña solidaria que movilizó a miles de personas en Uruguay alcanzó el objetivo económico en términos de proyección, aunque todavía resta que ingresen fondos ya comprometidos.

El pasado 3 de julio, Moratorio había anunciado que la colecta había llegado al millón de dólares necesario para financiar el tratamiento, tras la subasta de una obra del escultor Pablo Atchugarry, vendida por US$ 33.000.

Ese anuncio, sin embargo, no significó el cierre definitivo de la recaudación. Allegados al científico explicaron que parte del dinero aún no fue depositado y que, por esa razón, la campaña continúa abierta.

Entre los montos pendientes figura la transferencia vinculada a la iniciativa realizada junto a Antel, que supera los US$ 150.000 entre mensajes de texto y aportes desde teléfonos fijos.

También permanece en el horizonte un espectáculo solidario previsto para mediados de agosto en La Trastienda.

Según las fuentes consultadas, la comunicación de que la meta había sido alcanzada generó cierta confusión en parte del público, que interpretó que la colecta ya estaba terminada, lo que impactó en la venta de entradas para esa actividad.

La terapia CAR-T es una forma de inmunoterapia personalizada que utiliza células del propio sistema inmunitario del paciente.

El proceso comienza con la extracción de linfocitos T mediante leucaféresis; luego esas células son enviadas a un laboratorio especializado, donde se modifican genéticamente para incorporar un receptor capaz de reconocer células tumorales.

Después se multiplican y vuelven a ser infundidas en el organismo.

Se trata de un procedimiento sofisticado, exigente y costoso.

Antes de recibir la infusión, los pacientes suelen atravesar una quimioterapia preparatoria y, posteriormente, deben permanecer bajo vigilancia médica por varias semanas, debido al riesgo de efectos adversos potencialmente graves, como el síndrome de liberación de citocinas o complicaciones neurológicas.

El componente económico explica buena parte de la magnitud de la campaña.

Solo la fabricación de las células CAR-T puede oscilar entre US$ 300.000 y US$ 475.000, sin incluir hospitalización, estudios, procedimientos complementarios y otros gastos asociados al tratamiento.

El caso de Moratorio volvió a activar una respuesta social marcada por la gratitud y la cercanía. Su nombre quedó asociado a uno de los momentos más desafiantes de la ciencia uruguaya reciente, cuando durante la pandemia contribuyó al desarrollo de capacidades nacionales para enfrentar la emergencia sanitaria.

Ahora, esa misma sociedad que reconoció su aporte acompaña una etapa íntima, compleja y decisiva.

Mientras se completan los pasos médicos y administrativos, la atención se concentra en dos frentes: la concreción efectiva de los fondos comprometidos y la posibilidad de que se habilite el lugar necesario para comenzar el tratamiento.

En esa espera, la campaña conserva su sentido más profundo: transformar el reconocimiento colectivo en una red concreta de apoyo para sostener una oportunidad médica.

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