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Luna Echegoyen (crimen): a un año del asesinato las alertas previas vuelven a generar interrogantes.

La niña de 13 años murió el 19 de agosto de 2025 tras ser atacada a tiros por su padre en un centro interdisciplinario de nuestra capital departamental. Medidas cautelares, actuaciones del INAU, antecedentes de violencia y el contundente testimonio de una tía, integran una secuencia de señales que, doce meses después, vuelve a quedar bajo análisis.

Un informe remitido a la Justicia pocas horas antes del filicidio, incumplimientos detectados en el régimen de contacto y antecedentes familiares que ya habían requerido intervención institucional, forman parte de las alertas que recobran vigencia hoy, miércoles 19 de agosto, cuando se cumple un año de la muerte de Luna Echegoyen.

El episodio conmocionó a nuestro departamento de Maldonado y alcanzó repercusión internacional.

A doce meses de aquel desenlace, la reconstrucción de las actuaciones previas permiten advertir un complejo entramado en la que distintos organismos del Estado y afines, conocían las dificultades existentes entre la niña y su padre, el Coronel (R) José María Echegoyen Lequini.

Un informe llegó a la Justicia horas antes

El Instituto del Niño y Adolescente del Uruguay (INAU) tomó conocimiento de la realidad familiar en noviembre del año 2022, cuando Luna se encontraba en el departamento de Salto.

Se trasladó a Maldonado en marzo de 2024, y las actuaciones continuaron en nuestro departamento.

En diciembre de ese año se solicitaron medidas cautelares frente a un escenario que las autoridades definirían luego como de violencia psicológica sostenida.

Durante el 2025 comenzó a evaluarse una recomposición limitada del contacto entre padre e hija.

Según explicó tras el crimen la Presidenta del INAU, Dra. Claudia Romero, Luna pretendía recuperar la posibilidad de concurrir a cumpleaños y otras reuniones familiares de las que se sentía excluida.

Su planteo, sin embargo, no contemplaba encuentros individuales con Echegoyen Lequini: había expresado que debían desarrollarse de manera grupal y bajo supervisión; tal cual lo adelantó oportunamente Cadena del Mar.

Las restricciones fueron levantadas el 24 de junio bajo determinadas condiciones, mientras las actuaciones permanecieron abiertas.

Más adelante, los técnicos constataron incumplimientos.

Precisamente durante la mañana del 19 de agosto de 2025, apenas horas antes del ataque, el INAU elevó un documento a la Justicia en el que advertía sobre esas circunstancias y planteaba, entre otras disposiciones, evaluaciones psicológicas y psiquiátricas para Echegoyen Lequini.

Lo que Cadena del Mar reveló después:

La investigación periodística desarrollada por Cadena del Mar a través del segmento #CadenaInvestiga -durante las jornadas siguientes-, permitió conocer otros datos que profundizaron las dudas en torno a lo ocurrido.

Según fuentes calificadas consultadas por periodistas de este medio de comunicación, Echegoyen Lequini habría concurrido a dependencias del INAU en Maldonado durante la jornada anterior al homicidio y allí habría tomado conocimiento de aspectos del documento técnico que se preparaba respecto al contacto con su hija.

De acuerdo con esas fuentes, la orientación de las conclusiones no resultaba favorable a establecer un régimen amplio de acercamiento.

Al conocer ese panorama, el hombre habría experimentado una fuerte reacción.

Otro elemento surgió durante la inspección de la vivienda que alquilaba, ubicada aproximadamente a dos cuadras de la casa donde residía Luna.

La Policía encontró allí un bolso con 35 municiones y la caja del arma utilizada posteriormente en el ataque, envuelta en arpillera.

Fuentes cercanas a la investigación proporcionaron entonces esos detalles a Cadena del Mar (106.5 F.M.).

“Se podría haber evitado”

A la información conocida durante aquellas horas se sumó uno de los testimonios familiares más contundentes del caso.

Lourdes Echegoyen, tía de Luna y quien había tenido provisoriamente a la niña bajo su cuidado, habló de forma exclusiva con "La Mañana en Cadena", apenas un día después de lo ocurrido.

La mujer sostuvo que su sobrina sentía terror hacia Echegoyen Lequini y recordó una oportunidad en la que este apareció cuando fueron a buscarla a la escuela.

Según relató, el profundo temor exteriorizado por Luna fue advertido también por otras personas presentes.

La afirmación de mayor gravedad estuvo vinculada a un episodio anterior registrado en Salto.

Lourdes aseguró que su hermano ya habría intentado matar a Luna dentro de un automóvil utilizando el cinturón de seguridad.

“Se podría haber evitado. Él ya había intentado matarla”, manifestó entonces en Cadena del Mar.

El relato de la familiar coincidía con información recabada por este medio de comunicación acerca de un episodio de extrema violencia ocurrido durante el año 2024, antecedente que adquirió una dimensión todavía mayor después del fatal desenlace.

Historia que comenzó en África:

Luna había nacido en Uganda y su llegada a Uruguay estuvo directamente vinculada con la trayectoria militar de su padre.

Documentación oficial del Ministerio de Defensa Nacional identifica al hombre como José María Echegoyen Lequini y acredita su participación en Misiones de Paz de Naciones Unidas, con despliegues en Haití y la República Democrática del Congo.

En 2022 se dispuso su retiro obligatorio.

Durante su actividad en África mantuvo una relación con una mujer ugandesa, de la que nació Luna.

En 2015 comenzó el proceso para que la niña pudiera trasladarse a Uruguay y residir en el país de su progenitor.

El procedimiento incluyó estudios genéticos destinados a acreditar la filiación.

Su llegada supuso una profunda adaptación.

Luna desconocía el idioma y, cuando comenzó a expresarse en español, presentaba cierto tartamudeo.

Durante una etapa también atravesó burlas de algunos compañeros vinculadas a su manera de hablar y a sus características físicas.

Con el transcurso de los años, las dificultades dentro del entorno familiar adquirieron otra magnitud y derivaron en intervenciones institucionales, períodos en centros de acogida y denuncias relacionadas con violencia doméstica.

Al momento de su muerte, Luna tenía 13 años y cursaba 5° año A de Educación Primaria en la Escuela N° 1 de Maldonado.

Residía en Pinares junto a la pareja de su padre y su hermana.

Le gustaba cantar, soñaba con ser YouTuber y quería reunir dinero para viajar algún día a Uganda y conocer a su madre biológica.

19 de agosto de 2025:

Ese martes, Luna se encontraba en un centro interdisciplinario situado en la zona de las calles Román Bergalli y Zelmar Michelini, en la ciudad de Maldonado, donde había concurrido para recibir atención de una fonoaudióloga.

Finalizada la consulta, Echegoyen Lequini ingresó al establecimiento con intención de llevársela.

La niña se negó y manifestó que aguardaría a la mujer con quien residía, que había salido a buscar a su hermana a una clase de inglés.

El hombre abandonó el lugar y regresó, más tarde, armado.

Disparó contra su hija y luego se efectuó un tiro en la cabeza.

El Jefe de Policía de Maldonado, Comisario General (R) Lic. Víctor María Trezza Siré, confirmó aquel mismo día a Cadena del Mar que varias personas presentes en la sala de espera habían presenciado la secuencia.

Luna falleció en el lugar.

Echegoyen Lequini quedó gravemente herido y fue trasladado a un centro asistencial, donde murió horas más tarde.

El deceso del responsable determinó que Fiscalía archivara posteriormente la causa penal.

Conmoción y reclamo de respuestas:

La muerte de Luna golpeó particularmente a la comunidad educativa.

La Escuela N° 1 resolvió cerrar ambos turnos durante la jornada siguiente para acompañar el duelo y brindar contención a alumnos, familias y funcionarios.

La repercusión se extendió a distintos ámbitos.

La Junta Departamental de Maldonado realizó un minuto de silencio y posteriormente se desarrollaron movilizaciones que reclamaron mayores garantías para la protección de niños y adolescentes, incluyendo concentraciones vinculadas a la actuación del INAU.

El caso instaló además un debate acerca de la capacidad de respuesta de las instituciones frente a contextos de violencia intrafamiliar.

Mercedes Velázquez, Licenciada en Trabajo Social y asesora de Políticas Sociales de la Intendencia Departamental de Maldonado, sostuvo entonces en La Mañana en Cadena que “el sistema ha fallado”, al considerar que el desenlace no podía analizarse al margen de las deficiencias existentes en las respuestas institucionales.

La repercusión llegó también al Gobierno Nacional.

Días después, el Presidente de la República, Prof. Yamandú Orsi, planteó la necesidad de realizar un “mea culpa” frente a episodios de estas características y reflexionar sobre las responsabilidades del Estado y de la sociedad.

Un país golpeado por otros casos:

La muerte de Luna ocurrió, además, durante un período particularmente doloroso para Uruguay, marcado por otros episodios en los que niños perdieron la vida a manos de sus propios progenitores.

A casos registrados en Montevideo se sumó pocas semanas después la tragedia de Francisco y Alfonsina, de seis y dos años.

Su padre, Andrés Morosini, se los llevó por la fuerza y los tres fueron hallados sin vida el 5 de septiembre de 2025 dentro de un automóvil sumergido en el arroyo Don Esteban, en el departamento de Río Negro.

Alertas que vuelven a quedar bajo análisis:

Un año después, los antecedentes recobran relevancia: existieron medidas cautelares; Luna había pedido que los contactos con su padre fueran grupales y supervisados; más adelante se constataron incumplimientos; una familiar aseguró que anteriormente se había producido un episodio de extrema gravedad y, durante la mañana de aquel 19 de agosto, el INAU remitió a la Justicia un documento solicitando nuevas pericias.

A ese escenario se agregaron posteriormente el testimonio de su tía, la información conocida sobre la visita de Echegoyen Lequini al INAU durante la víspera y el hallazgo de municiones junto a la caja del arma que finalmente utilizó.

Ninguna de aquellas señales consiguió impedir el desenlace.

Doce meses más tarde y con la causa penal archivada debido al deceso del autor, diversas interrogantes continúan abiertas: qué ocurrió durante el proceso previo, si las alertas disponibles fueron dimensionadas adecuadamente y qué mecanismos deben fortalecerse para evitar que una historia semejante vuelva a repetirse.

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