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Cuidacoches: entre la necesidad laboral y la polémica en Maldonado.
Trabajadores de la vía pública aseguran que cumplen una función de cuidado y prevención en el centro de la ciudad. Conductores, en tanto, piden diferenciar entre cuidacoches registrados y quienes generan situaciones de conflicto.
El rol de los cuidacoches volvió a instalarse en la discusión pública en Maldonado.
Mientras algunos sectores plantean la necesidad de regular o incluso prohibir esta actividad, quienes trabajan diariamente en las calles sostienen que cumplen una función social vinculada al cuidado de vehículos y a la prevención de robos.
Uno de los cuidacoches consultados explicó que la presencia de estos trabajadores actúa como un elemento disuasivo frente a la delincuencia. Según relató, cuando están en la zona los delincuentes suelen evitar el lugar. “Si no estuviéramos nosotros, te roban la moto como loco. Cuando nos ven, se van para otro lado”, afirmó, al tiempo que aseguró que en años de trabajo nunca sufrió hurtos en su área.
El hombre también remarcó que muchos conductores valoran el servicio. “Venís, dejás la moto y sabés que cuando volvés está el casco y todo en su lugar”, señaló, en referencia al cuidado informal que brindan en distintos puntos del centro.
Otro trabajador relató las dificultades que enfrentan quienes viven de esta actividad. Explicó que la mayoría trabaja de manera informal, sin aportes al sistema de seguridad social ni ingresos fijos. “No tenemos BPS ni ayuda de nadie. Pedimos una propina; un día se hace algo y otro día no”, expresó, describiendo jornadas que transcurren bajo el sol o la lluvia.
También manifestó preocupación por la presencia de personas que se presentan como cuidacoches sin ser reconocidas por los propios trabajadores. “Uno termina su horario y viene otro con cualquier chaleco y se mete en el lugar. Eso complica todo porque después pagamos todos por lo mismo”, indicó.
La situación también involucra a adultos mayores que encuentran en esta actividad una forma de complementar ingresos. Un cuidacoche de 70 años explicó que comenzó a trabajar en la calle porque su jubilación no le alcanza y, debido a su edad, no consigue empleo formal. “Trato de ayudar a estacionar y a salir, pero siempre digo que nadie está obligado a dar nada. Es una colaboración”, sostuvo.
Desde el punto de vista de los conductores, las opiniones aparecen divididas. Algunos consideran que, mientras exista regulación y controles, el trabajo puede mantenerse. “Si está todo en regla y es legal, no le veo problema”, comentó un automovilista consultado.
Otros, sin embargo, plantean que la clave está en distinguir entre cuidacoches registrados y personas que utilizan esa actividad para presionar o intimidar a los conductores. Una conductora relató que en algunas ocasiones se generan situaciones incómodas o incluso agresivas cuando no se entrega dinero. “Le tenés miedo porque nunca sabés cómo pueden reaccionar”, afirmó.
El debate sobre el rol, la regulación y el control de los cuidacoches continúa abierto en Maldonado y vuelve a plantear un desafío para las autoridades: encontrar un equilibrio entre la convivencia urbana, la seguridad y la realidad social de quienes encuentran en la calle su principal fuente de ingresos.
Según datos de la Intendencia de Maldonado, el registro oficial ronda actualmente entre 550 y 600 cuidacoches habilitados en el departamento, quienes cuentan con autorización municipal para desarrollar la actividad en determinadas zonas.
El marco normativo vigente fue aprobado durante el período de gobierno departamental 2015-2020 y establece una serie de condiciones para ejercer la tarea. Entre ellas, el registro obligatorio ante la Intendencia, la prohibición de exigir un pago fijo a los conductores y la prohibición expresa de cualquier forma de intimidación o amenaza.
La normativa también prevé sanciones administrativas para quienes incumplan estas disposiciones, incluyendo la posibilidad de retirar la autorización municipal para trabajar en la vía pública.
De acuerdo con lo que señalan autoridades y usuarios del sistema, los mayores conflictos no suelen originarse en los cuidacoches registrados, sino en personas que trabajan sin habilitación municipal o que realizan pedidos insistentes de dinero.
Estas situaciones son catalogadas por las autoridades como casos de “mendicidad abusiva”, un fenómeno que ha generado reiteradas denuncias de vecinos y conductores en distintos puntos del departamento.