BIENESTAR

Nutrición (Salud): la mandarina se consolida como una opción ideal por ser dulce, económica y baja en calorías.

Aunque suele ser blanco de críticas debido al persistente aroma que deja tras pelarla, esta fruta de estación en pleno invierno uruguayo concentra un alto valor nutricional. Su combinación de vitaminas, fibra y antioxidantes la convierte en el recurso perfecto como postre o colación saludable para evitar los ultraprocesados.

La mandarina se posiciona como una de las alternativas más accesibles y nutritivas dentro de la oferta de frutas durante la temporada invernal en el país.

El perfil de este cítrico, conocido científicamente como Citrus reticulata, destaca por ofrecer un importante volumen de agua, nutrientes esenciales y un porcentaje casi nulo de grasas en porciones reducidas.

Una sola unidad pequeña de aproximadamente 100 gramos aporta apenas 44 calorías a la dieta diaria.

En ese peso, el alimento concentra cerca de 32 miligramos de vitamina C, cubriendo una parte sustancial del requerimiento diario para un adulto, además de contener 1,7 gramos de fibra y 240 miligramos de potasio.

Especialistas en nutrición señalan que el consumo de la fruta entera genera múltiples beneficios sobre el correcto funcionamiento del organismo.

Los componentes antioxidantes colaboran con el sistema inmunológico frente a cuadros gripales, mientras que su fibra y el potasio asisten en el control del colesterol LDL, la presión arterial y estimulan el tránsito intestinal.

La inclusión de este cítrico resulta habitual en los planes alimentarios orientados a la reducción de peso debido a su bajo índice glucémico.

Dicha propiedad genera una digestión más lenta que prolonga la sensación de saciedad en el cuerpo y previene los picos de azúcar en la sangre que suelen disparar el apetito pocas horas después de comer.

Las recomendaciones generales plantean ingerir la fruta al natural para aprovechar la totalidad de su fibra, dado que los jugos exprimidos pierden esta cualidad saciante.

Asimismo, se sugiere precaución con el uso cosmético de su aceite esencial derivado de la cáscara, evitando exponerse al sol tras su aplicación para prevenir posibles irritaciones en la piel.