Agenda papal

Visita histórica (Uruguay): León XIV llegaría en noviembre.

La Iglesia Católica propuso una agenda con escalas en Montevideo, Florida, Casavalle y posiblemente Paysandú. El Pontífice se reunirá con el Presidente Yamandú Orsi, aunque una eventual comparecencia ante el Parlamento pierde fuerza. La aspiración de la Iglesia local es que Uruguay sea el primer destino del recorrido regional, pero esa definición permanece en manos del entorno del Pontífice.

Uruguay comenzó a prepararse para recibir al Papa León XIV en noviembre de 2026, aunque la Santa Sede todavía debe resolver las fechas exactas, la duración de la estadía y el programa definitivo.

La visita formaría parte de una gira latinoamericana que también incluiría Argentina y Perú, con una comitiva de más de 70 integrantes y actividades capaces de congregar a miles de personas.

El anuncio fue realizado este martes 14 de julio por el Cardenal Daniel Sturla, durante una conferencia de prensa en la que también participó Yago de la Cierva, especialista español en la organización de grandes acontecimientos eclesiales.

Según adelantaron, el Vaticano comunicaría su decisión hacia finales de julio, una vez evaluada la propuesta presentada desde Uruguay.

La ventana manejada para la gira se extiende desde los días 5 o 6 de noviembre hasta algún momento comprendido entre el 10 y el 15 del mismo mes.

La propuesta remitida a la Santa Sede contempla una llegada por el Aeropuerto Internacional de Carrasco, lo que situaría a Canelones como la puerta de entrada al país.

Montevideo será otro de los puntos centrales, mientras que Florida aparece incorporada por su relevancia religiosa y por albergar el Santuario Nacional de la Virgen de los Treinta y Tres, Patrona del Uruguay.

La coincidencia con las celebraciones dedicadas a la Virgen podría convertir a Florida en escenario de uno de los actos más convocantes.

Su festividad se conmemora cada 8 de noviembre y la tradicional peregrinación nacional tiene lugar el segundo domingo de ese mes.

Si las fechas finalmente encajan, se proyecta una misa de carácter multitudinario.

El diseño preliminar también reserva espacio para una escala en el norte del país.

Paysandú es la alternativa que reúne mayores posibilidades, aunque todavía no recibió la aprobación definitiva del Vaticano.

Casavalle, un posible símbolo del perfil social del viaje.

La Cuenca de Casavalle ocupa un lugar particular dentro del recorrido planteado.

En la zona del barrio Borro funcionan cerca de diez obras sociales vinculadas con la Iglesia Católica, por lo que se procura organizar allí un encuentro entre León XIV, los vecinos y las personas que sostienen esas iniciativas.

La eventual visita permitiría exhibir una dimensión menos protocolar del viaje: el trabajo comunitario en territorios atravesados por dificultades sociales.

Sturla señaló que existe una posibilidad concreta de que el Papa llegue hasta ese sector de Montevideo, aunque el punto deberá quedar formalmente incluido en la agenda final.

Dentro del capítulo institucional, está previsto un encuentro entre León XIV y el Presidente Yamandú Orsi.

El Mandatario había entregado personalmente la invitación oficial durante una audiencia en la Santa Sede, por lo que la reunión aparece como una de las actividades seguras, pese a que todavía deben acordarse el lugar y el formato.

La situación del Palacio Legislativo es diferente.

Una visita al edificio continúa siendo posible dentro del ceremonial de Estado, especialmente para una reunión con la Vicepresidenta y otras autoridades; sin embargo, la posibilidad de que el Papa pronuncie un discurso ante el Parlamento se debilitó.

Sturla explicó que las intervenciones papales ante cuerpos legislativos no constituyen una práctica habitual de la Santa Sede.

Agregó que la controversia surgida en Uruguay alrededor de esa eventual comparecencia podría conducir a descartarla, dado que el Pontífice buscaría evitar quedar involucrado en una disputa política y preservar un mensaje de unidad.

Más allá de las definiciones diplomáticas, la preparación ya plantea desafíos en materia de seguridad, traslados, alojamiento, atención sanitaria, ceremonial y cobertura periodística internacional.

La delegación papal superaría las 70 personas y alternaría encuentros reducidos con concentraciones de asistencia masiva.

Yago de la Cierva advirtió que el margen disponible es menor de lo que puede parecer.

La Santa Sede ya envió una primera avanzada para inspeccionar los lugares propuestos, dialogar con los Obispos y recibir información sobre la capacidad organizativa del país.

A partir de esa evaluación se cerrarán el itinerario, los horarios y la naturaleza de cada actividad.

La expectativa por la llegada se sustenta también en la cercanía de León XIV con América Latina.

Antes de ser elegido Papa, desarrolló una extensa trayectoria dentro de la Orden de San Agustín y una prolongada labor misionera en Perú, experiencia que fortaleció su conocimiento de la región y su contacto con distintas comunidades.

El propio Pontífice había mencionado previamente a Uruguay, Argentina y Perú entre los destinos considerados para 2026.

La comunicación oficial del Vaticano despejará en las próximas semanas las incógnitas centrales.

Hasta entonces, la Iglesia y las autoridades nacionales trabajarán sobre un programa todavía abierto, pero destinado a convertirse en uno de los acontecimientos institucionales y religiosos más relevantes del año en Uruguay.