Descubrimiento
Fiebre del oro (Rivera): Beltrame descubrió un tesoro junto a sus hijos.
El presentador inició una travesía familiar por el norte del país y vivió en Minas de Corrales una experiencia marcada por la búsqueda de pequeñas muestras del metal precioso en cursos de agua.
Sebástian Beltrame comunicador de En Foco, de Canal 4, emprendió un viaje de cinco días junto a sus hijos, Antonio y Alejandro, con la intención de recorrer paisajes, historias y rincones emblemáticos del interior del país.
Según informaron los colegas periodistas de El País, el itinerario comenzó con paradas en la Piedra Alta, Florida, 25 de Agosto, Paso de los Toros y Minas de Corrales.
El plan también incluye el circuito del oro, referencias vinculadas a Carlos Gardel, las minas de ágatas y amatistas en Artigas, un cruce hacia Brasil y una navegación por las islas de Bella Unión, en la triple frontera más austral del planeta.
El momento más especial llegó en Minas de Corrales, zona históricamente asociada a la actividad minera.
Allí, guiados por un experto, Beltrame y sus hijos se animaron a buscar oro en un arroyo y lograron encontrar pequeñas muestras entre arena, agua y sedimentos.
La escena fue compartida por el propio comunicador en redes sociales, donde mostró a los niños participando del proceso con entusiasmo.
La búsqueda tuvo también un costado didáctico. Beltrame explicó que el oro, por su mayor peso frente a otros minerales, suele acumularse en determinados recodos de los cursos de agua, donde la corriente deposita materiales con el paso del tiempo.
También señaló que las arenas oscuras o rojizas pueden funcionar como indicios para quienes conocen el terreno y saben interpretar las señales del cauce.
El comunicador prefirió no revelar el punto exacto del hallazgo para evitar una llegada masiva de curiosos a la zona.
Aun así, contó que en esa región el metal puede aparecer en distintos cursos de agua, lo que le dio a la travesía un componente de exploración real y no solo turístico.
Como el tiempo en el lugar era limitado, la familia decidió llevar parte de la arena para continuar el proceso de bateo en casa.
Entre risas, Beltrame reconoció que la experiencia despertó en todos una suerte de “fiebre del oro”, expresión que resume el clima de entusiasmo que dejó el hallazgo.