CLIMA Y PREVISIONES

Meteorólogos y “Super Niño”: ¿Podría impactar en Uruguay?

El fenómeno comenzaría a instalarse desde el mes de julio y alcanzaría su mayor intensidad entre octubre y diciembre. Especialistas advierten sobre un escenario que derivararía en inundaciones, exceso de precipitaciones y complicaciones para distintos sectores productivos.

Las proyecciones meteorológicas internacionales mantienen en alerta a la comunidad científica por la posible consolidación de un episodio de El Niño de intensidad excepcional durante el segundo semestre de este año 2026.

Aunque los expertos llaman a evitar interpretaciones alarmistas, algunos modelos climáticos proyectan un calentamiento del Océano Pacífico ecuatorial de magnitud poco frecuente, situación que podría generar consecuencias relevantes en Uruguay y la región.

El meteorólogo Mario Bidegain explicó a los colegas periodistas de El País que existe consenso entre los especialistas respecto a la llegada de una fase cálida del fenómeno ENSO, conocido popularmente como El Niño.

Ese escenario suele asociarse a un aumento de lluvias y humedad sobre el Sur de América del Sur debido a modificaciones en la circulación atmosférica.

Según detalló, la preocupación actual pasa por la posible magnitud del evento:

Mientras un Niño débil implica anomalías térmicas de entre 0,5°C y 1°C en el Pacífico tropical, los episodios fuertes superan 1,5°C.

En cambio, algunos modelos proyectan para finales de este año registros cercanos a los 3°C e incluso 3,5°C por encima de los valores normales.

Bidegain recordó que un fenómeno similar ocurrió entre 2015 y 2016, cuando las temperaturas oceánicas alcanzaron niveles extraordinarios y varios meteorólogos comenzaron a denominarlo “Super Niño”.

Ahora, algunos escenarios climáticos manejan la posibilidad de un episodio comparable o incluso superior.

Podría ser un evento histórico”, sostuvo el especialista al referirse a proyecciones de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA), organismo que monitorea la evolución oceánica y atmosférica a escala global.

El meteorólogo indicó además que la fase cálida empezaría a consolidarse desde julio, incrementándose gradualmente hacia la primavera y comienzos del verano austral, período en el que se registraría el pico de intensidad. Incluso, estimó que el fenómeno podría extenderse hasta los primeros meses de 2027.

Entre las posibles consecuencias para Uruguay mencionó inundaciones, especialmente en ciudades ribereñas del Norte del país, además de impactos en la agricultura, el turismo y otras actividades sensibles al exceso de precipitaciones.

También señaló que las lluvias intensas podrían verse potenciadas por la situación climática del Sur de Brasil y el Noroeste argentino, regiones conectadas por importantes cuencas hídricas.

En la misma línea, el meteorólogo Nubel Cisneros (Canal 10) ha utilizado recientemente la expresión “Niño Godzilla” para describir el posible comportamiento extremo del fenómeno y advirtió sobre un verano con precipitaciones abundantes.

Sin embargo, otros especialistas piden cautela frente a las proyecciones de largo plazo:

José Serra señaló también a El País que, si bien existen indicios consistentes sobre la llegada de El Niño entre primavera y verano, los modelos meteorológicos todavía manejan márgenes de incertidumbre importantes.

El experto explicó que este tipo de fenómenos suele generar un superávit de lluvias, mayor humedad atmosférica y eventos intensos de precipitación que eventualmente pueden derivar en inundaciones.

No obstante, remarcó que aún es prematuro asegurar la potencia definitiva que tendrá el evento dentro de varios meses.

Serra agregó que el calentamiento global podría favorecer episodios más intensos que los registrados décadas atrás, aunque insistió en la necesidad de analizar la evolución de los modelos con prudencia para evitar conclusiones apresuradas.

Respecto al mecanismo que conecta el calentamiento del Pacífico con las lluvias en Uruguay, describió la existencia de un “río atmosférico” que transporta humedad desde la región ecuatorial, atraviesa la Amazonia y llega al Sur de Brasil, desde donde termina influyendo sobre el territorio uruguayo mediante la circulación de masas de aire cálido y húmedo.