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Moda sostenible (Uruguay): tres marcas locales asoman con proyección internacional.

Valentina Suárez, cofundadora de Universo Mola, destacó el crecimiento de propuestas uruguayas vinculadas al reciclaje textil, la producción responsable, el trabajo artesanal y el uso de materiales alternativos. CasaUrbana, Tramma Bambú y Donum aparecen entre los nombres que, según la referente, pueden dar que hablar más allá del mercado local.

La moda sostenible volvió a poner a Uruguay en el mapa regional a partir del trabajo de Valentina Suárez, cofundadora de Universo Mola, una red creada en 2016 para conectar diseñadores, artesanos, investigadores e instituciones vinculadas a una industria textil más responsable.

El movimiento nació desde Uruguay y hoy reúne a cerca de 500 diseñadores, artesanos y proveedores, además de haber formado a más de 2.000 personas.

Su expansión incluyó congresos, alianzas internacionales, participación en la New York Fashion Week 2020 y la creación de Universo Mola Fashion Week, presentada como la primera semana latinoamericana dedicada a la moda sostenible.

Para Suárez, Uruguay tiene condiciones favorables para este tipo de propuestas por su escala, su vínculo con la producción de cercanía y una sensibilidad creciente hacia la sostenibilidad.

Aunque el sector sufrió golpes fuertes después de la pandemia, varias marcas locales lograron sostenerse y construir identidad a partir de materiales nobles, reciclaje textil, trabajo artesanal y procesos de bajo impacto.

Entre las firmas uruguayas con mayor proyección, la referente destacó a CasaUrbana, especializada en uniformes con criterios de cero residuo y upcycling.

Uno de sus proyectos más reconocidos fue Multiformes, mediante el cual reutilizó prendas del Teatro Solís para crear nuevos uniformes, iniciativa que recibió el Premio Nacional de Ambiente 2024.

Tramma Bambú, es un emprendimiento de Aiguá dedicado a ropa interior y prendas de primera piel elaboradas con fibra de bambú.

Su propuesta combina confort, producción nacional y una búsqueda asociada al cuidado ambiental, en contraste con la lógica de consumo rápido que domina buena parte de la industria.

La tercera marca señalada fue Donum, enfocada en transformar prendas de jean y textiles en desuso en nuevas piezas.

La firma participó, entre otros proyectos, en una experiencia de reutilización de vestuario de Canal 4, convirtiendo descartes textiles en prendas renovadas para sus presentadores.

El mapa local también incluye nombres como Komciencia, que investiga biomateriales a partir de residuos textiles; Florencia Khinno, marca nacida en Rocha con lana merino uruguaya y trabajo de artesanas rurales; y Artesia Café, espacio de Carrasco donde convergen diseño, arte y piezas artesanales latinoamericanas.

Más que una tendencia estética, la moda sostenible aparece como una forma de repensar producción, consumo e identidad.

En ese escenario, Uruguay empieza a ganar visibilidad no por volumen, sino por propuestas pequeñas, cuidadas y con trazabilidad, capaces de convertir materiales, oficios y descartes en diseño con proyección internacional.