pandemia silenciosa
Salud Mental: el reclamo del sindicato de la Guardia Republicana tras una seguidilla de suicidios.
El Sindicato de la Guardia Republicana advirtió públicamente sobre una “pandemia silenciosa” dentro de la fuerza, al señalar que al menos 15 efectivos se quitaron la vida en los últimos 14 meses. Reclaman al Ministerio del Interior respuestas estructurales y acceso real a atención psicológica para los funcionarios.
La problemática de los suicidios en la Policía Nacional volvió a quedar en el centro del debate público tras una publicación difundida en redes sociales por el Sindicato de la Guardia Republicana, en la que se denuncia una situación crítica de abandono institucional y falta de políticas eficaces de prevención.
En el mensaje, acompañado por una imagen simbólica con la consigna “El abandono también mata”, el gremio alertó que al menos 15 policías se suicidaron en los últimos 14 meses, una cifra que consideran alarmante y representativa de una crisis profunda dentro de la fuerza.
Según el comunicado sindical, la prevención de la inseguridad comienza por garantizar policías “sanos y vivos”, y advierten que hoy el sistema no está dando respuesta a las necesidades básicas del trabajador policial. Entre los principales reclamos se mencionan las demoras para acceder a atención psicológica en el Hospital Policial —con turnos que pueden espaciarse cada tres meses—, la lentitud de las juntas médicas, la falta de sensibilidad de los mandos jerárquicos y una actitud pasiva del Ministerio del Interior frente a lo que describen como una verdadera emergencia silenciosa.
Las cifras que manejan los sindicatos coinciden con datos que han sido publicados por distintos medios y organismos en los últimos años. Entre 2019 y 2023, alrededor de 100 policías se suicidaron en Uruguay, lo que ubica la tasa de suicidios en la fuerza muy por encima de la media nacional. En algunos períodos recientes, la tasa policial llegó a duplicar o incluso triplicar la del resto de la población, afectando principalmente a hombres jóvenes, muchos de ellos en los primeros años de carrera.
En 2024 se registraron al menos 16 suicidios de efectivos policiales, y en lo que va de 2025 las cifras continúan generando preocupación en los ámbitos sindicales y políticos. El propio Ministerio del Interior ha reconocido en distintas instancias que los niveles de padecimientos mentales dentro de la Policía superan los del promedio de la sociedad uruguaya, en un contexto laboral atravesado por altos niveles de estrés, exposición a la violencia y exigencias permanentes.
Tras algunos de los episodios más recientes (autoeliminación de un funcionario policial en Punta Ballena), las autoridades del Ministerio del Interior mantuvieron reuniones con representantes sindicales, expresaron condolencias a familiares y compañeros de los funcionarios fallecidos y manifestaron la intención de fortalecer los dispositivos de atención.
Sin embargo, desde los gremios sostienen que las respuestas siguen siendo insuficientes y que no se ha avanzado en soluciones estructurales que permitan una detección temprana, seguimiento continuo y acompañamiento real de los policías que atraviesan situaciones de riesgo.
El reclamo de la Guardia Republicana se inscribe en un contexto más amplio de preocupación por el aumento sostenido de los suicidios en Uruguay, un problema de salud pública que en los últimos años ha llevado al país a registrar una de las tasas más altas de la región. En ese escenario, los sindicatos policiales insisten en que la situación dentro de la fuerza requiere un abordaje específico, con más recursos humanos especializados, mayor accesibilidad a la atención en salud mental y un cambio cultural que reduzca el estigma de pedir ayuda.
Desde el ámbito gremial advierten que sin una intervención decidida del Estado, el impacto humano seguirá profundizándose y afectará no solo a los funcionarios y sus familias, sino también al funcionamiento general del sistema de seguridad. “Sin policías sanos no hay prevención posible”, señalan, mientras reiteran el llamado al Ministerio del Interior a asumir un rol activo frente a una problemática que, aunque muchas veces invisible, continúa cobrándose vidas dentro de la institución.