TENDENCIAS
“Farmear aura” y “six seven”: ¿qué hay detrás de las expresiones?
Gestos, poses, puntos imaginarios y términos impulsados por videojuegos, música y redes sociales aparecieron en la vida cotidiana. El fenómeno se extendió por Uruguay y también se aprecia en nuestro departamento. Incluso, el Presidente de la República se sumó a uno de los códigos virales.
El vocabulario de internet incorpora constantemente palabras, gestos y referencias que, en poco tiempo, abandonan las pantallas y se instalan en conversaciones y encuentros cotidianos.
“Farmear aura” y “six seven” son dos ejemplos recientes: surgieron por caminos diferentes, alcanzaron difusión internacional y hoy también forman parte de escenas cada vez más habituales en Uruguay.
“Farmear aura” combina conceptos procedentes de universos distintos.
“Farmear” deriva del inglés farming y tiene antecedentes en los videojuegos, donde refiere a repetir determinadas acciones para acumular recursos, experiencia o puntos.
“Aura”, dentro de esta jerga, representa el carisma, la presencia o la capacidad de proyectar una imagen atractiva ante los demás.
En términos sencillos, alguien “farmea aura” cuando hace algo que le permite ganar simbólicamente estilo, reconocimiento o admiración.
La clave está en la naturalidad: cuanto menor parezca el esfuerzo por impresionar, mayor sería el efecto conseguido.
De allí nacieron también los denominados “puntos de aura”.
No existen realmente ni responden a una escala establecida, sino que forman parte del juego humorístico.
Una acción considerada espectacular puede sumar cientos o miles, mientras que un momento incómodo o un intento demasiado evidente por destacarse puede provocar el efecto contrario.
En Uruguay, la tendencia adoptó distintas formas y trascendió.
Se han realizaron algunas convocatorias muy visibles, conocidas como “batallas de aura”.
Nuestro departamento de Maldonado no permanece ajeno.
A la salida de centros educativos y en plazas de distintas localidades, pueden encontrarse grupos, particularmente de adolescentes y jóvenes, que incorporan poses, movimientos y frases vinculadas a estas tendencias como parte de bromas e interacciones entre amigos.
Muchas veces surgen espontáneamente, sin una competencia organizada, y terminan registradas en teléfonos para luego circular por las plataformas digitales.
Entre esos códigos aparece el “six seven”.
Habitualmente se acompaña colocando las palmas hacia arriba y moviendo las manos de manera alternada, como si se estuvieran equilibrando dos opciones.
Sin embargo, buscarle una traducción exacta conduce a una de sus principales particularidades: no posee un significado único.
Su origen se vincula con “Doot Doot (6 7)”, canción del rapero estadounidense Skrilla.
La expresión se propagó mediante videos y memes, especialmente relacionados con el básquetbol, y quedó asociada, entre otros, a LaMelo Ball, cuya altura es de 6 pies y 7 pulgadas.
Con el paso del tiempo, decir “six seven” comenzó a funcionar como reacción, broma interna o señal de reconocimiento entre quienes conocen la referencia.
En ocasiones se interpreta como una suerte de “más o menos”, aunque esa lectura tampoco constituye una definición universal.
Un episodio ocurrido en nuestro país mostró, además, que su utilización no está necesariamente limitada por la edad.
Durante una actividad en José Pedro Varela, un niño se acercó al Presidente de la República, Prof. Yamandú Orsi, y le pidió: “Presidente, ¿me hace el six seven?”.
El Mandatario reconoció la referencia, realizó el característico movimiento con las manos y la escena se viralizó.
El ejemplo permite evitar una división rígida entre generaciones. Aunque adolescentes y jóvenes tuvieron un papel importante en la expansión de estas expresiones, adultos, figuras públicas y personas de distintas edades también las reproducen, parodian o incorporan a sus conversaciones.
Detrás de “farmear aura” hay, entonces, una idea relativamente sencilla: ganar simbólicamente carisma, presencia o prestigio.
“Six seven”, en cambio, funciona de otra manera: no necesita transmitir una idea precisa; reconocer la referencia, repetirla y compartir el gesto forman parte de la gracia.