FRUTOS NUEVOS
Cosecha en primavera: Agosto es clave para preparar el limonero.
El final del invierno es un período importante para poner a punto los cítricos. Una poda moderada, nutrientes adecuados, riego controlado y varias horas de sol pueden favorecer la floración cuando llegue la primavera.
El octavo mes del año marca una etapa de transición para el limonero.
Con el aumento de las temperaturas y la cercanía de la primavera, el árbol comienza a recuperar actividad y conviene prepararlo para el nuevo ciclo de crecimiento.
La poda debe ser moderada: retirar ramas secas, enfermas o dañadas, las que crecen hacia el interior y los chupones.
También es recomendable mejorar el suelo con compost o humus de lombriz y, si se utilizan fertilizantes para cítricos, respetar las dosis para evitar daños en las raíces.
El riego debe mantenerse controlado durante el invierno y aumentar de forma gradual con el calor.
El limonero necesita entre 5 y 8 horas de sol directo al día, por lo que los ejemplares en maceta pueden beneficiarse de una ubicación más luminosa.
También conviene revisar hojas, brotes, tronco y ramas para detectar cochinillas, pulgones, ácaros u hongos, y comprobar si las raíces necesitan más espacio.
Con estos cuidados, el árbol podrá llegar a la primavera en mejores condiciones para florecer y producir frutos.