GESTIÓN

Impulso territorial (Maldonado): Abella prevé mejoras en caminos, pluviales y espacios públicos.

La modificación presupuestal enviada por el Intendente, intervendrá en San Carlos, Aiguá y Garzón, con énfasis en caminería, conectividad, pluviales, espacios públicos, accesibilidad, infraestructura comunitaria y servicios. El planteo busca traducir prioridades de gestión en obras concretas para los próximos años.

Miguel Abella, empieza a delinear una de las apuestas centrales de la Administración: llevar inversión hacia el interior del departamento y traducir el concepto de descentralización en obras visibles para los vecinos.

El paquete contempla intervenciones en San Carlos, Aiguá y Garzón, con una agenda que combina caminería, pluviales, mejoras urbanas, accesibilidad, espacios públicos e infraestructura comunitaria.

No se trata únicamente de abrir calles o pavimentar caminos, sino de responder a territorios que crecieron, cambiaron su dinámica y requieren nuevas soluciones para sostener servicios, movilidad y calidad de vida.

En la jurisdicción de San Carlos se concentran algunas de las obras de mayor escala.

El proyecto incluye actuaciones vinculadas al bypass La Barra-Manantiales, mejoras en Montoya y Balneario Buenos Aires, el ensanche y repavimentación de Juana de América, además de intervenciones en el Camino Eguzquiza.

La intención es ordenar la circulación en una zona donde el tránsito, el turismo y la expansión urbana presionan cada vez más sobre la infraestructura existente.

Uno de los puntos más fuertes es el plan para el Camino de los Ceibos y su conexión con la Ruta 39, donde se prevén trabajos de ensanche, pavimentación, iluminación y corrección de trazado sobre 11 kilómetros.

La inversión estimada supera los 600 millones de pesos y apunta a mejorar la conectividad entre áreas productivas, residenciales y turísticas del departamento.

La propuesta también incorpora obras en los puentes de La Barra, con una rotonda de acceso y trabajos específicos para reducir carga y tensión sobre las estructuras.

A esto se suman pavimentos, veredas, ciclovías, cordón cuneta y soluciones pluviales, un capítulo clave para sectores que arrastran problemas de escurrimiento o anegamientos ante episodios de lluvia intensa.

En Aiguá, la mirada combina infraestructura urbana con identidad local.

Están previstas mejoras en calles, veredas, ciclovías, pluviales y cordón cuneta, pero también intervenciones asociadas al patrimonio, el turismo y la producción.

Entre ellas figuran la continuidad del proyecto de recuperación de fachadas, el reacondicionamiento del Parque Agustoni, mejoras de accesibilidad en las Grutas de Salamanca y la reforma de la sala de extracción de miel orgánica.

Ese conjunto de obras marca una lectura más amplia del territorio: Aiguá no aparece solo como una ciudad del interior que necesita mantenimiento vial, sino como un punto con valor histórico, potencial turístico y tejido productivo propio.

En ese sentido, la inversión busca acompañar su desarrollo sin desdibujar su carácter.

Para Garzón, la modificación presupuestal prevé mejoras en pavimentación, calles, ciclovías, veredas y pluviales, además de la repavimentación del camino Saiz Martínez, sobre 15 kilómetros.

También se incluye una intervención de escala comunitaria: la construcción de una cancha de bochas y el acondicionamiento de otra ya existente.

Aunque esa obra tiene un monto menor frente a las grandes inversiones viales, su valor está en otro plano.

En localidades pequeñas, los espacios de encuentro cumplen una función social que va más allá de la recreación: sostienen vínculos, identidad y vida comunitaria.

El proyecto, ahora en manos de la Junta Departamental, abre una discusión política y técnica sobre prioridades, recursos y tiempos de ejecución.

La descentralización, en este caso, no queda planteada como una consigna general, sino como una agenda concreta que deberá medirse por su capacidad de llegar al territorio.

Para la Administración Abella, la modificación presupuestal funciona como una hoja de ruta para el período.

Para los vecinos, el desafío será que esas previsiones se transformen en obras terminadas, caminos más seguros, barrios mejor conectados y servicios más cercanos.

En un departamento que crece hacia la costa, pero también hacia sus pueblos, zonas rurales y centralidades históricas, la planificación ya no puede mirar solo el mapa más visible en nuestro departamento.