ELECCIONES CARIBEÑAS

Colombia (voto bajo tensión): continuidad de "la izquierda" y giro hacia "la derecha" dominan elección decisiva.

Este domingo 31 de mayo, millones de colombianos concurren a las urnas para definir quién sucederá al Presidente Gustavo Petro. La jornada transcurre en medio de una creciente preocupación por la seguridad, una fuerte polarización política y el recrudecimiento de la violencia en distintas regiones del país.

El "narco estado" para algunos, la polarización política y el desgaste institucional atraviesan una jornada decisiva para Colombia, donde el resultado de las urnas puede marcar continuidad, ruptura o una segunda vuelta de alta tensión.

El país llega a esta instancia con la izquierda oficialista puesta a prueba, una derecha endurecida en ascenso y millones de votantes pendientes de un desenlace que también es observado desde el exterior.

Vestido de blanco y acompañado por una de sus hijas, el Presidente Gustavo Petro fue uno de los primeros dirigentes en emitir su voto.

El Mandatario reiteró que el sufragio debe ejercerse libremente y sin presiones, en una elección que pondrá fin a su administración, ya que la Constitución colombiana no permite la reelección presidencial inmediata.

Petro concluirá su período con niveles de respaldo importantes entre algunos los sectores populares y muy bajo en el el resto de la sociedad.

Durante su gestión se registraron reducciones en los indicadores de pobreza monetaria, hambre y desempleo, además de una expansión de los programas sociales en uno de los países más desiguales de América Latina. Pero, lamentablemente, se "hizo la vista gorda" -al decir de analistas especializados- en cuanto a temas clave de narcotráfico, sicariato a políticos y empresarios -entre otras falencias-.

Iván Cepeda encabeza las preferencias:

Las encuestas sitúan al Senador Iván Cepeda como el candidato con mayor intención de voto.

El dirigente oficialista, de 63 años, propone profundizar las políticas impulsadas por el actual gobierno en un contexto marcado por dificultades fiscales y un deterioro de la situación de seguridad.

Hijo de un político comunista asesinado, Cepeda pasó parte de su infancia y juventud en el exilio, residiendo en países como Cuba, Bulgaria y la entonces Checoslovaquia.

Filósofo y defensor de los derechos humanos, ha centrado buena parte de su discurso en la atención a comunidades indígenas, campesinos y víctimas del conflicto armado.

En declaraciones formuladas ayer sábado, sostuvo que la prioridad de un eventual gobierno será combatir la pobreza y reducir las desigualdades sociales.

Una oposición que apuesta por un cambio profundo:

En el extremo opuesto del escenario político aparece Abelardo de la Espriella, abogado y empresario de 47 años conocido como “El Tigre”.

El candidato propone endurecer la lucha contra el crimen organizado mediante el fortalecimiento de la fuerza pública, la construcción de diez megacárceles, la reducción del tamaño del Estado y una política de confrontación directa contra las organizaciones criminales.

Admirador de Donald Trump, Nayib Bukele y Javier Milei, desarrolló una campaña de alto impacto mediático con espectáculos, fuegos artificiales, producciones audiovisuales apoyadas en inteligencia artificial y discursos pronunciados desde una cápsula antibalas.

La Senadora Paloma Valencia, respaldada por el ex Presidente Álvaro Uribe, aparece en el tercer lugar de las preferencias electorales y completa el grupo de figuras más relevantes de la contienda.

Una campaña atravesada por el miedo y la violencia:

La carrera presidencial estuvo marcada por atentados atribuidos a grupos armados, el asesinato de un aspirante presidencial y una creciente sensación de inseguridad en distintas zonas del país.

La preocupación ciudadana quedó reflejada en los testimonios recogidos durante la jornada.

María Eugenia Motato, ama de casa de 57 años residente en Suárez, localidad del suroeste colombiano afectada por la violencia de guerrillas y organizaciones vinculadas al narcotráfico, expresó su deseo de que el próximo gobierno contribuya a recuperar la tranquilidad y la paz.

Cristina Peña, comerciante de 50 años en Bogotá, manifestó que acudió a votar con la esperanza de que el país logre disminuir los niveles de conflictividad y violencia que afectan a numerosas comunidades.

La polarización también se refleja entre los votantes más jóvenes.

Seguridad y narcotráfico en el centro del debate:

Para garantizar el normal desarrollo de los comicios, el gobierno desplegó 408.000 integrantes de la fuerza pública en todo el territorio nacional.

El operativo se desarrolla en el país con mayor producción mundial de cocaína, una realidad que mantiene la lucha contra el narcotráfico entre los principales desafíos para las futuras autoridades.

Diversos especialistas consideran que algunas organizaciones criminales aprovecharon los intentos de negociación impulsados por el gobierno para fortalecer su presencia territorial y su capacidad operativa.

La “Paz Total” y el legado político de Petro:

La denominada “Paz Total”, estrategia promovida por el actual gobierno para negociar con grupos armados que continuaron activos después del acuerdo firmado con las FARC en 2016, se convirtió en uno de los principales ejes de discusión durante la campaña.

Los críticos de esa política sostienen que varias organizaciones aprovecharon las negociaciones para fortalecerse, mientras que sus defensores argumentan que sigue siendo el camino más adecuado para alcanzar una reducción duradera de la violencia.

La administración de Petro también estuvo marcada por frecuentes enfrentamientos con el Congreso, las cortes, la Fiscalía y el Banco Central durante el impulso de sus reformas.

Sin debates y con posible balotaje:

Otro aspecto que caracterizó la campaña fue la negativa de los principales candidatos a participar en debates públicos, una situación que generó críticas desde distintos ámbitos políticos y académicos.

Los sondeos coinciden en que ninguno de los postulantes alcanzaría los votos necesarios para imponerse en primera vuelta, por lo que la definición podría trasladarse a un balotaje previsto para el próximo 21 de junio.

La jornada electoral se extenderá hasta las 21.00 horas y las autoridades esperan divulgar los resultados pocas horas después del cierre de las urnas.

Asimismo, buscan reducir los niveles históricos de abstención, que habitualmente superan el 40%.

Estados Unidos sigue con atención el proceso electoral colombiano, especialmente tras los recientes choques diplomáticos entre Gustavo Petro y Donald Trump, que generaron tensiones en una relación considerada estratégica entre ambos países.