Ataque salvaje
Impacto brutal (Estados Unidos): un bisonte embistió a un turista y lo lanzó por el aire.
El hombre, de 65 años, recorría el parque junto a su nieto cuando fue alcanzado por el animal en la zona de Bridge Bay Campground. Sufrió múltiples fracturas y el episodio reactivó las advertencias sobre la distancia que debe mantenerse frente a la fauna silvestre.
Una visita familiar al Parque Nacional Yellowstone, en Estados Unidos, terminó en una escena de extrema violencia natural cuando un bisonte macho embistió a un turista de 65 años, lo levantó por el aire y lo arrojó contra el suelo.
El hecho ocurrió el viernes, alrededor de las 20:30 horas, en la zona de Bridge Bay Campground, cerca del lago Yellowstone, en el sector sureste del parque.
La víctima fue identificada como Carl Isom-McDaniel, residente del estado de Washington, quien recorría el lugar junto a su nieto.
El joven logró escapar ileso, mientras que su abuelo recibió el impacto del animal, sufrió múltiples fracturas y debió ser trasladado a un centro médico.
A pesar de la gravedad del golpe, permaneció consciente y, según relataron testigos a medios estadounidenses, mantuvo el humor mientras aguardaba la asistencia de emergencia.
De acuerdo con su testimonio, el bisonte estaba visiblemente alterado, deambulaba por el campamento y cargaba contra distintos grupos de visitantes antes de alcanzar al hombre.
MacLeod sostuvo que Isom-McDaniel y su nieto no provocaron al animal y que se mantenían a distancia cuando el ejemplar avanzó sobre ellos.
La embestida fue tan potente que el turista fue lanzado cerca de ocho pies, algo más de dos metros, antes de caer al suelo.
Luego, otros visitantes intervinieron para espantar al bisonte y alejarlo del sector, mientras se aguardaba la llegada del personal del parque.
Yellowstone alberga una de las poblaciones de bisontes más emblemáticas de Estados Unidos.
Su presencia forma parte de la identidad visual del parque, pero también exige una convivencia estricta entre turistas y fauna silvestre.
El Servicio de Parques Nacionales recuerda de forma permanente que los visitantes deben mantenerse al menos a 25 yardas, unos 23 metros, de bisontes, alces, ciervos, borregos cimarrones y coyotes, y a una distancia todavía mayor de osos y lobos.
La advertencia cobra especial importancia durante la temporada de celo, que suele extenderse entre junio y septiembre.
En ese período, los machos pueden mostrarse más irritables, territoriales e impredecibles.
Un ruido, un movimiento cercano o la presencia de personas en su trayectoria pueden desencadenar una carga en cuestión de segundos.
El caso dejó una imagen impactante, pero también una lección concreta para quienes visitan áreas naturales protegidas: observar no significa acercarse.
En parques como Yellowstone, la vida silvestre no es parte de una escenografía turística, sino un ecosistema vivo, poderoso y autónomo, donde la prudencia puede marcar la diferencia entre una experiencia inolvidable y una emergencia.
La recuperación de Isom-McDaniel continuará bajo atención médica, mientras el episodio vuelve a instalar un mensaje que las autoridades repiten cada temporada: ningún video, fotografía o recorrido vale más que respetar la distancia frente a animales salvajes.