SALUD MENTAL
Psic. Rubén González: "La responsabilidad emocional de ser padre o madre; reflexiones sobre la crianza".
El especialista en salud mental abordó en su columna de "La Mañana en Cadena" los desafíos y responsabilidades inherentes a la decisión de traer niños al mundo. Sostuvo que, más allá del deseo de tener hijos, es fundamental reflexionar sobre las motivaciones personales, la estabilidad emocional y el impacto que las dinámicas familiares tienen en el desarrollo de las infancias.
En su intervención semanal en Cadena del Mar, el psicólogo Rubén González destacó que el deseo de ser padre o madre puede surgir por múltiples razones, no siempre conscientes.
"A veces se busca un hijo como una forma de llenar un vacío emocional o de evitar la soledad", afirmó.
Sin embargo, subrayó que esta decisión debe estar basada en un genuino interés por acompañar el crecimiento de otro ser humano, no en expectativas egoístas o proyecciones personales.
Explicó que algunos padres idealizan cómo será su relación con el hijo, imaginando actividades compartidas como ir al fútbol o viajar juntos: "Pero el hijo construirá su propia historia. Debemos permitirle ser quien es, no quien nosotros queremos que sea", señaló el especialista.
Uno de los puntos centrales de la conversación fue la necesidad de ofrecer una estructura emocionalmente estable al niño desde su nacimiento.
En este sentido, González puntualizó que los primeros años de vida son cruciales para el desarrollo emocional, ya que el bebé depende completamente de sus cuidadores para sentir seguridad y amor: "La mirada de la madre durante la lactancia, el tono de voz del padre, incluso los gestos cotidianos, son nutrientes emocionales que moldean al niño", dijo.
Además, criticó la idea de que los problemas de pareja se resolverán automáticamente con la llegada de un hijo: "Tener un bebé no arregla una relación rota. Al contrario, puede generar más tensión si los padres no están emocionalmente preparados."
Finalmente, Rubén González abordó cómo las interacciones entre los padres, incluso antes del nacimiento del niño, pueden influir en su desarrollo emocional: "El feto percibe el estado emocional de la madre y los conflictos entre los padres. Una gestación marcada por la tensión puede afectar la estructura emocional del bebé".
"Los niños aprenden patrones de conducta observando a sus padres. Si un adulto responde de manera impulsiva o agresiva, probablemente esté repitiendo patrones aprendidos en su infancia"; concluyó el psicólogo destacando la importancia de la "responsabilidad afectiva", es decir, ser conscientes de cómo nuestras palabras y acciones impactan en quienes nos rodean, especialmente en nuestros hijos.