ENERGÍA LIMPIA

Isla artificial (Dinamarca): abastecerá con energía limpia a 10 millones de hogares.

En el mar del Norte se construirá y concentrará la energía de parques eólicos marinos, producirá hidrógeno verde y abastecerá de electricidad renovable en varios países del continente.

Dinamarca avanza en la construcción de una gigantesca isla artificial que se convertirá en uno de los mayores centros de generación y distribución de energía renovable de Europa.

La infraestructura será instalada a unos 80 kilómetros de la península de Jutlandia, en el mar del Norte, y tendrá como misión concentrar la electricidad producida por cientos de aerogeneradores marinos para distribuirla a distintos países europeos.

El proyecto forma parte de la estrategia del Pacto Verde Europeo, que busca alcanzar la neutralidad climática en 2050 mediante la sustitución progresiva de los combustibles fósiles por fuentes de energía limpias.

La plataforma actuará como un gran nodo energético.

Allí llegará la electricidad generada por los parques eólicos offshore y, a través de una red de cables submarinos de alta tensión, será enviada hacia Dinamarca, Alemania, Países Bajos, Noruega, Bélgica y el Reino Unido, fortaleciendo la seguridad energética de la región.

Además de distribuir electricidad, la isla contará con plantas destinadas a producir hidrógeno verde mediante electrólisis, un proceso que utiliza energía renovable para separar el hidrógeno del agua sin generar emisiones contaminantes.

Este combustible será utilizado especialmente en sectores donde resulta más difícil reemplazar los combustibles tradicionales, como la industria pesada, el transporte marítimo y la aviación.

El objetivo es que la instalación alcance una capacidad de generación de 10 gigavatios, suficiente para abastecer el consumo eléctrico de aproximadamente 10 millones de hogares.

La futura isla tendrá una superficie mínima de 120.000 metros cuadrados, equivalente a unas 18 canchas de fútbol.

Contará con estaciones transformadoras, centros de control, instalaciones portuarias y la infraestructura necesaria para conectar los parques eólicos con las redes eléctricas internacionales.

La inversión prevista supera los 210.000 millones de coronas danesas, equivalentes a cerca de 30.000 millones de euros.

El presupuesto contempla tanto la construcción de la plataforma como el desarrollo de los aerogeneradores, los cables submarinos y los sistemas de distribución de energía.

Sin embargo, el proyecto enfrenta importantes desafíos financieros debido al incremento de los costos respecto de las estimaciones iniciales.

Las previsiones oficiales indican que la isla no comenzará a operar antes de 2036 y que alcanzará su capacidad total hacia 2040, siempre que se completen los permisos ambientales, se garantice el financiamiento y continúe la cooperación entre los países participantes.

Según la Agencia Danesa de la Energía, una vez en funcionamiento pleno, la infraestructura permitirá evitar la emisión de alrededor de 20 millones de toneladas de dióxido de carbono por año.

Además, durante la construcción se implementarán programas de monitoreo ambiental y parte de las estructuras serán adaptadas para funcionar como arrecifes artificiales, favoreciendo la biodiversidad marina.

Con esta iniciativa, Dinamarca busca consolidarse como uno de los principales referentes mundiales en energía eólica marina y acelerar la transición hacia un modelo energético más limpio, sostenible e interconectado para toda Europa.