POSIBLE FUTURO
Control de tránsito (China): despliega robots policías que vigilan, advierten y trabajan sin descanso.
Un programa piloto en Hangzhou incorporó robots equipados con cámaras, radares e inteligencia artificial para detectar infracciones y colaborar con los agentes humanos. Pueden advertir a conductores y peatones, pero no detener personas ni aplicar sanciones.
Las calles del país asiático comienzan a incorporar una imagen futurista: robots que colaboran con la policía de tránsito ya realizan tareas de vigilancia y control en distintos puntos urbanos.
El programa piloto se desarrolla principalmente en Hangzhou, donde unidades creadas por SUPCON Information operan en intersecciones de gran circulación.
Mediante cámaras, radares y procesamiento en tiempo real, pueden detectar conductas como circular en bicicleta eléctrica sin casco, transportar pasajeros de forma indebida, cruzar con luz roja o detener vehículos fuera de las líneas establecidas.
Los robots no pueden detener personas ni aplicar multas.
Su función es preventiva: emiten advertencias para corregir infracciones en el momento y pueden contactar a agentes humanos si se produce una emergencia.
También responden consultas sobre tránsito, brindan indicaciones, informan sobre estacionamiento y normas viales, y utilizan brazos articulados para reproducir señales similares a las de los agentes que ordenan la circulación.
Según la empresa, 15 unidades comenzaron a operar en mayo y ya emitieron más de 170.000 advertencias.
SUPCON sostiene que algunas infracciones, como circular sin casco o detenerse sobre las líneas de tránsito, cayeron más de 40% en las zonas donde fueron desplegados, aunque Reuters señaló que esas cifras no pudieron verificarse de manera independiente.
Los robots pueden desplazarse de forma autónoma entre posiciones predefinidas y son supervisados desde un centro de control.
Actualmente, unas 50 unidades funcionan en distintas ciudades y la compañía prevé acercarse a 200 antes de fin de año.
La expansión también genera interrogantes sobre privacidad y protección de datos, debido al uso permanente de cámaras y sensores.
Además, cualquier exportación de esta tecnología requeriría adaptarla a las leyes, certificaciones y sistemas policiales de cada país.