AVIACIÓN DEL FUTURO
Vuelos eléctricos (2030): Europa se prepara con rutas de corta distancia como objetivo.
Los aviones eléctricos e híbridos podrían comenzar a operar vuelos comerciales en el continente europeo dentro de cuatro años, principalmente en trayectos cortos, aunque el avance dependerá del desarrollo tecnológico, la inversión privada y la adaptación de las regulaciones actuales.
La aviación eléctrica avanza hacia una nueva etapa y podría convertirse en una realidad comercial en Europa a partir de 2030, especialmente para vuelos de corta distancia.
Sin embargo, especialistas advierten que su llegada masiva al mercado dependerá de superar importantes desafíos vinculados a la tecnología, la infraestructura y el financiamiento.
Un análisis de la Agencia de Seguridad Aérea de la Unión Europea (EASA) señala que aproximadamente el 25% de los vuelos europeos recorren menos de 500 kilómetros, una distancia que podría ser cubierta por la próxima generación de aeronaves totalmente eléctricas.
En tanto, los modelos híbridos podrían ampliar ese alcance hasta unos 1.000 kilómetros.
Según explicó Tom Taylor, responsable de políticas de aviación, transporte marítimo y combustibles bajos en carbono de la organización Transport & Environment (T&E), la tecnología está avanzando rápidamente, principalmente en áreas como la eficiencia de los motores eléctricos, la propulsión distribuida y la integración de baterías en la estructura de los aviones.
Entre las rutas que podrían incorporar estas aeronaves figuran conexiones como Península española–Baleares, vuelos entre las Islas Canarias y trayectos internacionales de corta distancia como Londres–Dublín, Roma–Cerdeña o Atenas–Santorini.
Varias compañías europeas ya trabajan en prototipos.
La empresa VÆRIDION desarrolla un avión eléctrico de nueve plazas con una autonomía estimada de entre 400 y 500 kilómetros y apunta a obtener la certificación para transportar pasajeros en 2030.
Por su parte, AURA AERO trabaja en un modelo híbrido-eléctrico con capacidad para 19 pasajeros.
A pesar de estos avances, los especialistas reconocen que estas aeronaves todavía están lejos de igualar la capacidad y autonomía de los aviones comerciales tradicionales.
Uno de los principales obstáculos está relacionado con la regulación actual.
Taylor señaló que los sistemas de cobro aeroportuario basados en el peso pueden perjudicar a los aviones eléctricos debido al peso adicional de las baterías.
Por ese motivo, desde T&E reclaman modificaciones normativas que permitan que estas aeronaves tengan costos operativos competitivos y que los aeropuertos cuenten con infraestructura suficiente para abastecer electricidad e hidrógeno.
Otro desafío clave es el financiamiento.
Los expertos advierten sobre el llamado "valle de la muerte" de la aviación limpia, una etapa en la que muchas empresas logran desarrollar prototipos, pero enfrentan dificultades para conseguir los recursos necesarios para producirlos a escala comercial.
Desde la organización europea proponen crear programas específicos de apoyo económico para impulsar la fabricación de aeronaves, baterías e infraestructura asociada.
Entre las iniciativas mencionadas aparece un posible subprograma dentro de TechEU, el programa financiero del Banco Europeo de Inversiones orientado a innovación y tecnologías sostenibles.
Los especialistas sostienen que será necesario un compromiso conjunto entre gobiernos, instituciones financieras y empresas para acelerar la transición energética del sector aéreo.
"Crear un entorno legislativo que apoye a las aeronaves de cero emisiones e híbridas es crucial para que estas tecnologías pasen de ser una opción marginal a convertirse en la norma", concluyó Taylor.