ALERTA GLOBAL
Bill Gates (IA): '‘Podríamos perder el control’'.
El cofundador de Microsoft lanzó una de sus advertencias más duras sobre la inteligencia artificial y aseguró que el mundo no está preparado para administrar su avance. Apuntó contra la falta de controles y alertó sobre desempleo permanente, ciberataques, bioterrorismo y riesgos para las relaciones humanas.
Bill Gates endureció el pasado miércoles 26 de agosto su discurso sobre la inteligencia artificial y advirtió que gobiernos y empresas están reaccionando demasiado tarde ante una tecnología cuyo poder creció incluso más rápido de lo que él esperaba.
En un extenso ensayo aseguró que “no hay un plan para facilitar la entrada en la era de la IA” y sostuvo que, aun en el mejor escenario, la transición estará entre los períodos más turbulentos de la historia humana.
Su postura marca un cambio respecto del optimismo que había mostrado a comienzos de 2026.
Gates explicó que los sistemas ya pueden generar riesgos vinculados con ciberataques, bioterrorismo y daños psicosociales, y cuestionó la ausencia de criterios suficientemente claros para evaluar y limitar esos peligros.
“Estoy un poco sorprendido”, reconoció al referirse a la falta de respuestas.
Otra de sus advertencias más contundentes después de recientes pruebas de seguridad con modelos avanzados: “Estos incidentes de seguridad son impactantes”.
Gates fue todavía más lejos al plantear que, conforme aumente la capacidad de los sistemas, estos podrían actuar contra los intereses humanos y “podríamos perder el control”.
El empresario también anticipó que numerosos puestos de trabajo podrían desaparecer de forma permanente y propuso reservar determinadas tareas exclusivamente para personas, además de estudiar impuestos sobre robots y utilización intensiva de IA.
Su reclamo central, sin embargo, apunta a la regulación: pidió organismos nacionales y una estructura internacional capaz de vigilar los modelos más peligrosos, incluso mediante acuerdos entre Estados Unidos y China.
Para Gates, controlar los daños de esta tecnología debería convertirse en “la principal prioridad del mundo”, antes de que su desarrollo obligue a reaccionar cuando las consecuencias ya sean difíciles de contener.