IA COMO TESTIGO
Chat GPT (Estados Unidos): las conversaciones con inteligencia artificial ya llegan a los tribunales.
Chats privados mantenidos con ChatGPT y otras plataformas de inteligencia artificial comenzaron a ser utilizados como evidencia en procesos civiles y penales. Un relevamiento identificó al menos una docena de casos en los últimos dos años y abrió un debate sobre privacidad, confidencialidad y hasta dónde puede llegar la Justicia para acceder a estas conversaciones.
Un relevamiento de The Washington Post identificó al menos 12 casos en los últimos dos años en los que chats con estas plataformas terminaron incorporados a expedientes.
El fenómeno genera preocupación porque muchos usuarios recurren a estas herramientas para hablar sobre problemas personales, legales, familiares o laborales bajo la percepción de que se trata de intercambios privados.
Uno de los casos involucró a un adolescente cuyos diálogos con ChatGPT, inicialmente utilizados para comprender una conversación con su padre, terminaron formando parte de una demanda contra empresas tecnológicas.
A diferencia de una búsqueda convencional, estos chats suelen contener antecedentes, emociones, decisiones e intenciones detalladas, elementos que posteriormente pueden adquirir valor probatorio.
Una protección que todavía no está clara.
Hablar con ChatGPT no equivale legalmente a comunicarse con un abogado.
Mientras las conversaciones entre abogado y cliente cuentan con protecciones específicas, los intercambios con inteligencia artificial no tienen automáticamente el mismo nivel de confidencialidad.
La Justicia estadounidense tampoco mantiene un criterio uniforme.
En United States v. Heppner, un tribunal federal determinó que determinadas conversaciones con Claude podían ser objeto de descubrimiento judicial.
En cambio, en Warner v. Gilbarco, otro tribunal consideró que ciertas interacciones con ChatGPT utilizadas por una persona que llevaba adelante su propio litigio podían quedar protegidas como material preparado para el proceso.
Las decisiones muestran que todavía no existe una regla general sobre qué conversaciones con inteligencia artificial pueden quedar protegidas y cuáles pueden ser requeridas por la Justicia.