NUEVO ENFOQUE

Filosofía en Silicon Valley (Google): incorporan experto para “pensar el futuro de la inteligencia artificial”.

Henry Shevlin, investigador de la Universidad de Cambridge, se sumó a Google DeepMind para abordar cuestiones vinculadas a la conciencia de las máquinas, la relación entre humanos y sistemas inteligentes, y los desafíos que plantea la próxima generación tecnológica.

La carrera por construir modelos de inteligencia artificial más potentes ya no involucra únicamente a ingenieros, programadores y científicos de datos.

Google decidió incorporar una mirada poco habitual en la industria tecnológica al contratar al filósofo británico Henry Shevlin para trabajar dentro de DeepMind, su principal laboratorio de investigación en IA.

El anuncio fue realizado por el propio académico a mediados de abril a través de LinkedIn y generó sorpresa tanto en el ámbito tecnológico como universitario.

Sin embargo, detrás de la decisión existe una estrategia concreta: incorporar la reflexión filosófica al corazón del desarrollo de sistemas que podrían transformar profundamente la vida humana durante las próximas décadas.

Shevlin mantendrá parte de sus actividades académicas en la Universidad de Cambridge, donde continuará investigando y dictando clases en el Centro Leverhulme para el Futuro de la Inteligencia. Paralelamente, desempeñará funciones dentro de Google DeepMind, división especializada en inteligencia artificial perteneciente a Alphabet, la empresa matriz de Google.

Fundado en 2010 y adquirido por Google en 2014, DeepMind se ha convertido en uno de los principales centros mundiales de investigación en IA.

Sus desarrollos impulsan modelos de lenguaje, asistentes virtuales, herramientas analíticas y proyectos vinculados a la salud. Entre sus objetivos más ambiciosos figura la creación de una inteligencia artificial general, capaz de resolver problemas complejos en distintos campos del conocimiento.

La tarea de Shevlin estará centrada en cuestiones que hasta ahora ocupaban un lugar secundario frente a los avances técnicos.

Su trabajo abordará temas relacionados con la conciencia de las máquinas, la creatividad, la percepción, la inteligencia no humana, los vínculos entre personas y sistemas de IA, así como la preparación para escenarios asociados al desarrollo de inteligencias artificiales cada vez más sofisticadas.

“Es un privilegio poco común trabajar en cuestiones en las que he pasado mi carrera reflexionando, ahora con los recursos y la urgencia que conlleva estar dentro de uno de los laboratorios de IA más importantes del mundo”, expresó el investigador al anunciar su incorporación.

También agradeció el apoyo recibido a lo largo de su trayectoria y manifestó entusiasmo por los desafíos que se avecinan.

El nuevo cargo fue diseñado específicamente para él, una señal de la creciente importancia que las grandes tecnológicas otorgan a los debates éticos y filosóficos derivados de la expansión de la inteligencia artificial.

La llegada de un filósofo a uno de los laboratorios más influyentes del sector refleja además un fenómeno más amplio: disciplinas tradicionalmente alejadas del ámbito tecnológico comienzan a ganar relevancia en una industria que enfrenta interrogantes cada vez más complejos sobre el impacto social de sus innovaciones.

La inteligencia artificial se consolidó como una de las tecnologías más influyentes de los últimos años, especialmente tras la irrupción masiva de ChatGPT a finales de 2022. Desde entonces, estas herramientas han transformado dinámicas laborales, educativas y sociales, generando oportunidades inéditas, pero también preocupaciones sobre sus riesgos y consecuencias.

En ese contexto, Google apuesta a que las preguntas filosóficas sobre la mente, la conciencia y la naturaleza de la inteligencia ocupen un lugar tan importante como los avances técnicos que impulsan la próxima generación de sistemas inteligentes.