Máquina versátil
Robot anfibio (FAAV): vuela, nada y despega del agua como un ave.
El prototipo pesa menos de 300 gramos, utiliza alas flexibles y fue concebido para explorar zonas oceánicas de difícil acceso sin cambiar de sistema de propulsión.
La naturaleza volvió a marcar el camino de la ingeniería.
Investigadores del MIT y de la EPFL crearon el FAAV, un robot de menos de 300 gramos inspirado en casi un centenar de especies de aves buceadoras.
Equipado con alas flexibles, una cola orientable y un motor impermeable, puede desplazarse bajo el agua, atravesar la superficie y continuar el recorrido por el aire con un mismo sistema de propulsión.
Las pruebas realizadas en el lago Lemán mostraron que las alas de 80 centímetros ofrecían el mejor equilibrio.
El dispositivo nada a casi un metro por segundo y alcanza unos seis metros por segundo durante el vuelo; para despegar desde el agua necesita elevarse con una inclinación cercana a los 70 grados.
La meta es que futuras versiones puedan tomar muestras cerca de icebergs, puertos o incluso grupos de ballenas, evitando exponer embarcaciones y personas a zonas complejas.
El avance coincide con una etapa particularmente fértil para la robótica.
En marzo de 2026 se presentó OstraBot, una máquina acuática impulsada por tejido muscular vivo “entrenado” para desarrollar mayor fuerza y velocidad.
Otro antecedente llamativo proviene de Japón: investigadores de las universidades de Tokio y Waseda construyeron una mano biohíbrida de 18 centímetros movida por músculo humano cultivado, capaz de articular sus dedos y manipular pequeños objetos; ese desarrollo, sin embargo, fue publicado originalmente en 2025.
Imagen: El Comercio.