CAMBIOS
Testigos de Jehová (sangre): cada creyente podrá decidir si acepta componentes o realiza determinadas donaciones.
El Cuerpo Gobernante modificó una postura mantenida durante décadas y dejó librada a la conciencia individual la utilización de glóbulos rojos, glóbulos blancos, plasma y plaquetas procedentes de otras personas. La prohibición de recibir transfusiones de sangre completa continúa vigente.
Los Testigos de Jehová introdujeron un cambio significativo en una de sus enseñanzas religiosas más conocidas: desde el 18 de septiembre, cada integrante puede resolver personalmente si acepta los cuatro componentes principales de la sangre durante un tratamiento médico o quirúrgico.
La nueva disposición contempla además, bajo condiciones específicas, la posibilidad de donar.
Hasta ahora, la confesión diferenciaba los componentes principales de determinadas fracciones sanguíneas, sobre las cuales ya existía libertad de conciencia.
Con la actualización, ese criterio individual se extendió a glóbulos rojos, glóbulos blancos, plasma y plaquetas provenientes de otra persona.
La modificación también alcanza a la donación.
Un fiel podrá determinar según su conciencia si dona sangre para que sea procesada y sus componentes o fracciones se destinen al tratamiento de terceros.
Esto no implica autorizarla con el propósito de transfundir sangre completa.
Esa diferencia resulta esencial para comprender el alcance.
La confesión mantiene su rechazo religioso a recibir sangre completa y continúa sustentándolo en su interpretación del mandato bíblico de “abstenerse de sangre”.
Por tanto, no existe una aceptación general de las transfusiones, sino una ampliación considerable del ámbito reservado a la conciencia de cada fiel.
El Cuerpo Gobernante fundamentó la modificación señalando que la Biblia no se pronuncia específicamente sobre los productos derivados de la sangre.
Bajo ese criterio, corresponde a cada creyente evaluar personalmente si los acepta o rechaza, sin que otros miembros de la congregación deban juzgar su determinación.
La medida se suma a otra modificación relevante adoptada durante 2026.
En marzo, el Cuerpo Gobernante había establecido que cada integrante podía resolver si permitía extraer y almacenar su propia sangre para utilizarla posteriormente durante un procedimiento médico, una práctica que anteriormente no quedaba librada a la decisión individual.
De esta manera, en aproximadamente seis meses se amplió de forma sustancial el margen de elección personal frente a distintos procedimientos relacionados con la sangre.
El límite permanece en la transfusión de sangre completa, que continúa siendo rechazada, mientras determinadas prácticas que antes no estaban sujetas a la elección individual pasaron a depender de la conciencia de cada creyente.