Fenómeno aéreo

Archivos revelados (Pentágono): 6 objetos detectados en Medio Oriente vuelven bajo la lupa.

El Departamento de Defensa de Estados Unidos difundió una nueva tanda de registros sobre fenómenos anómalos no identificados. El material reúne 71 archivos, entre documentos, videos y audios, con información que abarca desde 1952 hasta 2025. Uno de los casos más llamativos corresponde a seis objetos esféricos captados por sensores militares en Medio Oriente.

Se desveló una nueva colección de archivos vinculados con los denominados fenómenos anómalos no identificados, conocidos internacionalmente como UAP y popularmente como ovnis. Se trata de la sexta publicación oficial de este tipo y reúne material correspondiente a más de siete décadas.

En total fueron difundidos 71 archivos: 55 documentos en formato PDF, 15 videos y una grabación de audio.

Según la información publicada, 67 registros proceden de organismos federales de defensa y otros cuatro fueron aportados por fuerzas policiales de Colorado.

Una parte importante del material mantiene información censurada debido a cuestiones vinculadas con identidades, ubicaciones o datos considerados sensibles.

Uno de los episodios que despertó mayor interés ocurrió en Medio Oriente durante 2025. Un sensor infrarrojo utilizado por una plataforma militar estadounidense registró durante aproximadamente un minuto un conjunto de seis objetos pequeños y aparentemente esféricos.

Los operadores describieron a uno de ellos como un objeto con elevada agilidad, debido a los cambios frecuentes de dirección observados durante la grabación.

La velocidad estimada fue cercana a los 770 kilómetros por hora. Sin embargo, el registro permanece dentro de los casos no resueltos porque los datos disponibles no permitieron determinar de manera concluyente cuál era la naturaleza de los objetos observados.

Entre las descripciones incluidas en los documentos aparecen también referencias a los denominados “orbes fríos”, con un tamaño estimado de aproximadamente 1,2 metros de diámetro.

El Pentágono, no obstante, aclara que esas características corresponden a observaciones realizadas por operadores y no representan una identificación oficial sobre el origen o composición de los objetos.

Los archivos también contienen videos registrados indirectamente a partir de pantallas de sistemas infrarrojos instalados en aeronaves o plataformas militares.

Los especialistas advierten que este tipo de grabación secundaria puede incorporar desenfoque, parpadeos, pérdida de resolución y otras distorsiones que dificultan determinar con precisión las características de lo observado.

La nueva documentación incluye además estudios relacionados con tecnologías aeroespaciales teóricas.

Entre ellos aparecen investigaciones desarrolladas dentro del programa Advanced Aerospace Weapon System Applications, creado en 2008, que abordó conceptos como agujeros de gusano, motores de curvatura, antigravedad, propulsión mediante masa negativa y sistemas de invisibilidad.

La inclusión de estos documentos no significa que el Departamento de Defensa haya confirmado la existencia o funcionamiento de esas tecnologías. Los propios registros las presentan como conceptos y análisis teóricos relacionados con posibles desarrollos tecnológicos o escenarios futuros.

Otro documento incluido en la publicación analiza un episodio ocurrido en 2010 en el que tres personas habrían sufrido distintas lesiones después de un supuesto evento aeroespacial anómalo.

Entre los síntomas mencionados figuran sensación de calor, enrojecimiento de la piel y pérdida de cabello, además de posibles indicios de exposición a radiación.

El material, sin embargo, no permite establecer de manera definitiva cuál habría sido la fuente de esa exposición ni demostrar que estuviera vinculada con un objeto no identificado.

La nueva desclasificación vuelve a mostrar que una parte de los registros oficiales estadounidenses permanece sin una explicación concluyente.

Al mismo tiempo, los documentos difundidos dejan en claro que la existencia de un fenómeno “no identificado” no implica, por sí misma, que se trate de tecnología extraterrestre: en numerosos casos la información disponible resulta insuficiente para establecer qué fue captado por los sensores militares.

La publicación forma parte de la política de difusión de archivos sobre UAP y amplía el volumen de información disponible para investigadores y público general, aunque buena parte del material continúa presentando restricciones o datos incompletos.