TEMPORADA 2026

Nieto de 'Palito' Ortega frente a la homofobia: “Si se pudiera elegir, no hubiera pasado años rezando para ser diferente”.

Con un mensaje directo, reflexivo y cargado de honestidad, Dante Ortega, hijo de Guillermina Valdés y Sebastián Ortega, realizó un fuerte descargo luego de recibir comentarios ofensivos sobre su intimidad y su orientación sexual. Lejos de callar, decidió poner límites y dejar una definición contundente que generó una ola de respaldo.

A pesar de haber crecido en el seno de una de las familias más conocidas del espectáculo rioplatense, Dante Ortega siempre optó por mantener un perfil bajo, alejado de la exposición mediática.

Recién después de la pandemia comenzó a mostrarse con mayor naturalidad en redes sociales, compartiendo no sólo aspectos de su vida cotidiana, sino también su faceta artística y musical.

Ese crecimiento digital le permitió construir una comunidad fiel, atraída por su forma de expresarse: directa, honesta y sin poses.

En entrevistas previas, Dante ya había hablado abiertamente de su orientación sexual y del proceso personal que implicó compartir esa parte de su identidad dentro de su familia.

El episodio que detonó su reciente descargo fue, paradójicamente, algo mínimo: un video junto a una de sus hermanas probando un chocolate que se había vuelto viral.

La publicación tuvo gran alcance, pero al revisar los comentarios, el joven se encontró con una avalancha de mensajes desubicados, agresivos y cargados de prejuicio.

“Me encontré con un montón de comentarios despectivos hablando de nuestra orientación sexual, que si estamos ‘invertidos’, que si esto es una moda”, relató.

Y agregó una reflexión contundente: “Es gente que no quiere informarse ni entender, sólo necesita bardear y descargar el odio que lleva encima”.

“No deberíamos estar educando adultos”:

Sin elevar el tono, pero con una firmeza marcada, Dante cuestionó el foco de las críticas:

“Lo que llama la atención es que los tres nacimos con esta orientación sexual, pero si hubiéramos sido heterosexuales, ¿esto sería tema de conversación? Yo creo que no”, planteó.

Con apenas 24 años, dejó en claro que no se siente en la obligación de explicar su vida: “No debería estar perdiendo tiempo tratando de educar a personas con problemas de empatía. Y no vengan a darnos cátedra, porque si educan a sus hijos con esos valores… mamita, pobres chicos”.

Fe, culpa y una definición que interpela:

Uno de los momentos más profundos de su mensaje llegó cuando abordó el vínculo entre fe y orientación sexual, un tema que suele generar tensiones y silencios.

Con total honestidad, reveló que durante años rezó para cambiar lo que sentía.

“La gente que cree que la orientación sexual se elige está muy equivocada. Si fuera algo que se pudiera elegir, no hubiera pasado dos años rezando para ser diferente”, expresó.

Y remató con una frase que rápidamente se viralizó:

“¿Funcionó? No. Sigo creyendo en Dios y creo que él me quiso así”.

El testimonio de Dante Ortega no sólo respondió a los discursos de odio, sino que abrió un espacio de reflexión sobre la aceptación, la diversidad y la salud emocional, demostrando que es posible enfrentar la intolerancia sin caer en la violencia, con palabras que incomodan, pero también invitan a pensar.