Tensión
Escalada en Ormuz (Medio Oriente): Estados Unidos e Irán reanudan ataques cruzados.
Teherán anunció el cierre del estratégico paso marítimo “hasta nuevo aviso”, mientras Washington asegura que el tránsito comercial continúa abierto. La nueva pulseada militar vuelve a colocar bajo presión una de las rutas energéticas más sensibles del mundo.
La tensión entre Estados Unidos e Irán volvió a escalar en este domingo con un nuevo intercambio de ataques militares y una disputa abierta por el control del estrecho de Ormuz, corredor clave para el comercio marítimo y energético global.
Teherán afirmó que el paso quedaba cerrado “hasta nuevo aviso”, mientras Washington sostuvo que la vía continúa abierta para los buques que transiten legalmente.
El nuevo episodio se produjo después de que la Guardia Revolucionaria iraní asegurara haber actuado contra un buque que, según su versión, desoyó instrucciones de navegación en la zona.
Estados Unidos respondió con una tercera ronda de bombardeos contra Irán esta semana: el Mando Central estadounidense informó ataques contra unos 140 objetivos militares, entre ellos posiciones de misiles y drones, capacidades navales, depósitos de municiones, redes de comunicación y puestos de vigilancia costera.
La operación busca preservar la libertad de navegación y reducir la capacidad iraní de atacar embarcaciones comerciales y tripulaciones civiles en Ormuz.
La Casa Blanca ya había presentado el acuerdo con Irán como una vía para reabrir el estrecho y exigir restricciones al programa nuclear iraní, mientras el CENTCOM insiste ahora en que “Irán no controla el estrecho” y que el tráfico marítimo sigue fluyendo.
La mirada israelí también ubica la crisis dentro de una amenaza regional más amplia.
Israel atribuyó a Irán esfuerzos para desestabilizar Medio Oriente mediante organizaciones aliadas y respaldó las acciones estadounidenses orientadas a degradar su capacidad de atacar la navegación comercial en el estrecho.
El choque llega en un momento de extrema fragilidad diplomática.
Las diferencias sobre el alcance del memorando firmado en junio entre Washington y Teherán volvieron a quedar expuestas: Estados Unidos defiende una apertura total e incondicional de Ormuz, mientras Irán intenta imponer su interpretación sobre el control del paso.
En ese pulso, cada ataque militar no solo agrava el riesgo regional, sino que también golpea una arteria decisiva para el comercio internacional de energía.