COMUNIDAD Y FE

Juan Pablo II: 21 años del fallecimiento en el marco de Semana Santa.

La fecha adquiere una carga especial para millones de fieles católicos, ya que su recuerdo vuelve a hacerse presente en uno de los períodos más significativos del calendario cristiano.

Hoy jueves 2 de abril de 2026 se cumplen 21 años de la desaparición física del Papa Juan Pablo II, nacido Karol Józef Wojtyła (Polonia), y convertido en una de las figuras más influyentes del mundo contemporáneo.

Falleció en el Estado del Vaticano el 2 de abril de 2005, a las 21.37 horas, tras un prolongado deterioro de salud marcado por complicaciones respiratorias y la enfermedad de Parkinson.

El deceso generó una conmoción mundial:

Miles de personas se concentraron en la Plaza de San Pedro y millones siguieron desde distintos puntos del planeta las jornadas finales de un Pontífice que había marcado una época por su extensa actividad pastoral, el protagonismo internacional y una fuerte llegada a los jóvenes.

Durante los días previos a la defunción, permaneció en el Palacio Apostólico acompañado por sus colaboradores más cercanos, mientras la comunidad católica rezaba por su salud.

La última aparición pública se produjo precisamente en Semana Santa, cuando, visiblemente debilitado, impartió una bendición sin poder hablar, en una imagen que quedó grabada en la memoria.

El funeral, celebrado el 8 de abril del año 2005, reunió a Jefes de Estado, líderes religiosos y delegaciones de todo el mundo, en una despedida que se convirtió en uno de los acontecimientos más multitudinarios de la historia reciente.

El Pontificado de Juan Pablo II comenzó en 1978 y se extendió por más de 26 años, uno de los más prolongados de la historia.

A lo largo de ese tiempo realizó más de un centenar de viajes internacionales, impulsó el diálogo interreligioso y tuvo una incidencia destacada en procesos políticos clave.

El célebre discurso en Cuba (1988) se mantiene vigente, con una sentencia inolvidable: “Que Cuba se abra al mundo y que el mundo se abra a Cuba”.

En Uruguay, su recuerdo conserva además un significado singular:

Juan Pablo II visitó nuestro país en dos oportunidades, en 1987 y 1988, en el marco de sus giras pastorales por América Latina, y dejó una huella profunda tanto en la Iglesia local como en la sociedad.

Su primera llegada, el 31 de marzo de 1987, tuvo carácter histórico: primera vez que un Papa pisó suelo uruguayo.

¡Paz y prosperidad para toda la República Oriental del Uruguay!”, expresó el Sumo Pontífice durante la bienvenida que se le realizó en el Aeropuerto Internacional de Carrasco.

Instantes antes, había descendido del avión papal en medio de una lluvia torrencial, habiendo besado la tierra del país, en un gesto especialmente grabado en la memoria colectiva.

Encabezó una multitudinaria misa en Tres Cruces (Cruz de Boulevard Artigas), en un contexto de reciente recuperación democrática. Se estima que más de 300.000 personas se hicieron presentes.

Un año más tarde regresó a Uruguay y participó en celebraciones en Montevideo y en el interior, incluyendo el Estadio Centenario y ciudades como Florida, Salto y Melo, convocando nuevamente a miles de personas.

En plena Semana Santa, su querida figura vuelve a colocarse como sinónimo de reflexión, memoria, mesura y fe.

A 21 años de su fallecimiento, Juan Pablo II continúa siendo referencia espiritual de fuerte impacto en el mundo.

Imágenes: Canal 10 + Jorge Traverso.