final feliz

Vecina de Maldonado que superó última quimioterapia eligió hablar en Cadena del Mar: "El amor salva; sentí que me sostuvo cuando no quedaba nada de mí”.

Ana —conocida cariñosamente como Anita por su entorno—de 45 años, conto su historia este lunes 9 de marzo en "La Mañana en Cadena" y destacó la importancia de visibilizar los triunfos por la vida en los medios de comunicación.

El pasado sábado 07 de marzo una símbolica caravana tuvo lugar en Punta del Este. Se trató de la celebración por la última quimioterapia a la que se sometió una vecina de Maldonado, marcando el cierre de un fuerte proceso.

Sobre el inicio de este trayecto, Anita habló con Cadena del Mar para contar su historia tras un diagnóstico recibido el 22 de julio, el cual fue una sorpresa absoluta para ella: “Era la que entrenaba, la que no comía procesados; un día me sentí inflamada y ahí empezó este viaje”, aseguró, señalando que debió atravesar cirugías y complicaciones severas antes de iniciar los ciclos de medicación.

Sostuvo que, a pesar de la dureza del tratamiento, descubrió fortalezas internas que desconocía y decidió mantener su ritmo de vida, aunque adaptado a su nueva realidad física.

Ana aseguró que el factor emocional fue determinante para su recuperación y que comprendió desde el primer momento que su afección estaba ligada a procesos personales profundos: “El cuerpo encontró esta forma de manifestarse; acepté lo que estaba sucediendo y me permití ver los regalos que trajo esto”, afirmó.

En esa línea, resaltó el papel fundamental de su familia y amigos: “El amor salva; si no hubiera sido por el sostén de mis hijos y mis amigas de la vida, no habría salido adelante”.

Para la protagonista, la caravana que recorrió la rambla de Punta del Este fue una sorpresa que inicialmente le generó vergüenza pero que terminó transformándose en un hito inolvidable: “Me mostró la espontaneidad de la gente festejando con alegría aunque no supieran quién era yo ni qué había pasado”, expresó emocionada.

También calificó como excelente la atención recibida en el sector de oncología del Sanatorio Mautone, destacando la humanidad del personal de salud: “No es solo el sostén físico, sino el estar ahí, el hablarte; tienen una calidad humana que parece un mundo aparte”, declaró, agradeciendo la dedicación de médicos y enfermeros que la acompañaron durante las 48 horas que duraba cada sesión de quimioterapia.

Esto me frenó para poder disfrutar de las cosas más simples, como ver el sol, respirar bajo un árbol o mirar el mar de otra manera”, afirmó la entrevistada, y concluyó sobre su presente y el valor de compartir estas historias: “Poder compartir lo lindo es necesario y se vive más lindo todavía”.

Para conocer mas sobre el tema escuche el siguiente audio informativo:

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