MOTEL

Punta del Este: cerró definitivamente Posada de Luna tras más de 30 años de actividad.

El establecimiento, ubicado sobre Avenida Aparicio Saravia, era uno de los emprendimientos más conocidos de su rubro en Maldonado y puso fin a una trayectoria que se extendió por más de tres décadas.

Posada de Luna, ubicado en la intersección de Avenida Aparicio Saravia y Avenida San Pablo, en Punta del Este, cerró definitivamente sus puertas luego de más de tres décadas de funcionamiento continuo, según pudo confirmar Cadena del Mar a través de registros públicos, publicaciones comerciales y el seguimiento de sus canales digitales.

El establecimiento se presentaba como un motel de alta rotatividad con más de 30 años de trayectoria en el departamento.

La noticia representa el final de uno de los emprendimientos más conocidos de su rubro en Maldonado, con una presencia histórica dentro de la oferta de alojamiento para encuentros privados en la zona este del país.

Durante años, Posada de Luna mantuvo actividad las 24 horas y logró consolidar una identidad propia entre residentes y visitantes.

Las publicaciones que permanecen visibles en sus redes sociales permiten reconstruir parte de su funcionamiento reciente. En una de las últimas listas de tarifas difundidas por el establecimiento, se ofrecían turnos de una hora con diferentes categorías de habitaciones, incluyendo opciones con jacuzzi, además de estadías nocturnas extendidas.

Las imágenes promocionales mostraban habitaciones ambientadas con iluminación temática, espejos de gran tamaño y distintos niveles de confort, características que durante años formaron parte de su propuesta comercial.

El motel estaba emplazado en una ubicación estratégica de Punta del Este, sobre uno de los corredores de mayor crecimiento urbano de los últimos años. Su permanencia durante más de tres décadas le permitió atravesar distintas etapas de expansión inmobiliaria y transformación turística del departamento.

Diversos portales especializados y opiniones de clientes reflejaban una realidad cambiante en los últimos tiempos. Mientras algunos usuarios destacaban la discreción del lugar, la atención del personal y su funcionamiento permanente, otros señalaban un deterioro progresivo de las instalaciones y cuestionaban la relación entre precios y estado de la infraestructura.

El cierre definitivo ocurre además en un escenario donde el sector turístico y hotelero de Punta del Este continúa enfrentando los efectos de la marcada estacionalidad.

Más allá de las razones específicas que derivaron en la clausura de Posada de Luna, la desaparición de la marca deja una postal simbólica para Punta del Este: la salida de circulación de un emprendimiento que logró mantenerse vigente durante más de 30 años y que formó parte del paisaje comercial y nocturno de una de las zonas más transitadas del principal balneario uruguayo.