Fauna marina
Sorpresa natural (Punta del Este): una ballena jorobada emergió cerca de Playa de los Ingleses.
Vecinos y visitantes siguieron desde tierra el desplazamiento del cetáceo, mientras aves y cardúmenes acompañaban una postal inusual del ecosistema marino. Tal cual se aprecia en las imágenes de Ballenas UY.
La península de Punta del Este volvió a mostrar, en plena costa, una de esas escenas que interrumpen la rutina y obligan a mirar el mar con otros ojos.
Una ballena yubarta, también conocida como ballena jorobada, fue registrada alimentándose cerca de los roquedales ubicados entre Playa de los Ingleses y las inmediaciones de Punta Salinas, en un episodio que reunió a vecinos, turistas y observadores de fauna marina pese al frío y la llovizna.
Las imágenes fueron capturadas por BallenasUY producto a una alerta de Leticia de Sosa, a través del grupo de Telegram de la organización. A partir de esa comunicación, integrantes acudieron a la zona y documentaron una postal poco frecuente: una yubarta alimentándose muy cerca de la costa, con aves marinas siguiendo el movimiento del alimento bajo la superficie.
Desde BallenasUY describieron el avistamiento como “un momento único” y señalaron que la ballena jorobada se encontraba alimentándose junto a los roquedales. En la misma publicación, el grupo indicó que gaviotines y pingüinos de Magallanes también cazaban en el área, una señal de que “un gran cardumen se movía cerca de la superficie”.
Esa concentración de vida marina explicó, en parte, la permanencia del animal en un sector tan próximo a la línea costera.
El espectáculo natural modificó por unos minutos el pulso habitual de la península. Quienes caminaban por la zona comenzaron a detenerse, otros llegaron tras el aviso compartido por los canales de avistaje y varias personas buscaron un punto alto entre las piedras para seguir los movimientos del cetáceo.
“Nunca había visto algo así tan cerca; parecía una escena de documental, pero estaba pasando acá, frente a nosotros”, comentó una vecina que observó el episodio desde los roquedales.
La sorpresa también alcanzó a visitantes que se encontraban de paso en Punta del Este. “Veníamos a caminar, sin esperar nada especial, y terminamos viendo una ballena alimentarse; es una imagen que no se borra más”, relató un turista, todavía atento al vaivén del animal entre el oleaje.
La escena combinó asombro, silencio y respeto: por momentos, el murmullo de quienes miraban parecía apagarse cada vez que aparecía el lomo o se advertía el movimiento del agua.
El comportamiento de las aves aportó otra clave del fenómeno. La presencia de gaviotines y pingüinos de Magallanes en actividad de caza sugería que el cardumen se encontraba concentrado en un área reducida, cerca de la superficie. En ese contexto, la yubarta habría aprovechado la disponibilidad de alimento para permanecer en la zona y realizar movimientos propios de alimentación, visibles desde tierra.
La ballena yubarta pertenece a la especie Megaptera novaeangliae y es una de las más reconocibles por sus largas aletas pectorales, su lomo arqueado y sus desplazamientos migratorios. La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos señala que estos cetáceos se alimentan principalmente de krill y peces pequeños, filtrando grandes volúmenes de agua para capturar sus presas.
La bióloga marina Cecilia Passadore ha explicado que, en esta especie, “su aleta dorsal tiene forma de joroba”, uno de los rasgos que le da su nombre común. También remarcó que las yubartas “tienen las aletas pectorales más largas de todos los cetáceos”, una característica que las vuelve especialmente llamativas cuando aparecen cerca de la costa y permiten apreciar parte de su movimiento en superficie.
Para especialistas y observadores, este tipo de registros tiene un doble valor: emociona por la cercanía del encuentro y, al mismo tiempo, recuerda la riqueza del corredor marino uruguayo. La costa atlántica es escenario de desplazamientos, avistamientos y comportamientos asociados a distintas especies de cetáceos, pero la presencia de una yubarta alimentándose junto a un punto tan emblemático de Punta del Este le dio al episodio una fuerza singular.
“Lo más importante es mirar sin invadir”; el mejor avistamiento es aquel que no altera al animal”, advirtió un especialista en fauna marina al ser consultado sobre las recomendaciones básicas ante este tipo de situaciones. La observación desde tierra, la distancia prudente y la ausencia de persecución son claves para que el encuentro mantenga su valor natural sin convertirse en una interferencia.
Esa mirada responsable también fue compartida por quienes llegaron al lugar. “La gente miraba en silencio, como entendiendo que estaba frente a algo enorme y delicado a la vez”, resumió una visitante.
La frase capturó el clima de la tarde: un grupo de personas reunidas frente al mar, en una jornada gris, siguiendo con paciencia la respiración, el desplazamiento y las señales de alimentación de un animal imponente.
Uruguay cuenta, además, con un marco legal específico de protección. La Ley 19.128 declaró al mar territorial y a la zona económica exclusiva del país como Santuario de Ballenas y Delfines, y prohíbe actividades como la persecución, caza, pesca, apropiación o molestias intencionales que afecten a estos mamíferos marinos.
imágenes: Ballenas UY