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Familiar de un privado de libertad: "Entran a abrir las puertas directo a golpear, lastimaron gente y tiraron gas pimienta".
El testimonio de una allegada a un interno de la Unidad Nº 13 de Las Rosas expuso presuntos episodios de violencia policial dentro del centro carcelario durante la madrugada del pasado domingo. La denuncia pública advirtió sobre destrozos de pertenencias, heridos por agresiones físicas y fallas recurrentes en el funcionamiento de los escáneres de control a las visitas.
Las denuncias sobre presuntas irregularidades y situaciones de violencia en el interior de la Unidad Nº 13 de Las Rosas volvieron a generar preocupación entre los allegados de las personas privadas de libertad.
El testimonio de una familiar directa de un interno en régimen de prisión preventiva dio cuenta de un operativo ocurrido durante la madrugada del pasado domingo tras el reclamo de asistencia para un recluso. "El sábado de noche un muchacho que está privado de libertad solicitaba una frazada o alimentos; como la guardia no aparecía, desde algunas celdas se pusieron a golpear las puertas y cuando la guardia aparece, sin mediar palabras ni preguntar qué pasaba, entran a abrir las puertas directo a golpear", relató la entrevistada en "La Mañana en Cadena" (106.5 F.M.).
La mujer indicó que las intervenciones físicas dejaron a varios internos lesionados y provocaron la destrucción de insumos provistos por las propias familias. "Lastimaron gente; yo me encontré con mi familiar cuando lo visité con las manos heridas, a un muchacho lo trasladaron a enfermería y les rompieron las cosas que estaban arriba de las mesas", afirmó la familiar de la persona privada de libertad.
Durante el episodio, las autoridades habrían utilizado agentes químicos que provocaron afecciones físicas secundarias en los reclusos. "Tiraron gas pimienta, eso generó en mi familiar una reacción alérgica de varios días con unas ronchas bárbaras", sostuvo.
Asimismo, la denunciante cuestionó las rutinas de control de ingreso al establecimiento penitenciario dictadas por el Instituto Nacional de Rehabilitación (INR) y la efectividad de sus recursos tecnológicos. "El escáner no funciona nunca, funciona dos días, tres días no y así estás; el sistema no está funcionando como debería", aseveró la ciudadana.
El temor a eventuales represalias sobre los reclusos fue señalado como el principal factor que frena las denuncias formales por parte de los afectados. "El miedo siempre existe, por eso a veces ellos mismos no se animan a hacer las denuncias correspondientes", remarcó la entrevistada.