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“El sistema no responde y mi hijo se queda atrás”: El relato de una madre que no cuenta con los recursos para costear una asistente para su hijo con TDAH en la escuela.

Romina expuso en "La Mañana en Cadena" las dificultades que enfrenta para conseguir un acompañante educativo. Denunció demoras, falta de respuestas y trabas administrativas que le impiden acceder a una solución para que su hijo pueda sostener su proceso escolar.

La situación de una madre de Maldonado volvió a poner sobre la mesa las dificultades de acceso a apoyos educativos para niños con diagnósticos como el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH).

En diálogo con Cadena del Mar, Romina Guerra relató el camino que viene transitando para conseguir un asistente que acompañe a su hijo Dante en la escuela: "Estoy en una lista de espera de tres años”, expresó con angustia.

Según contó, la necesidad de acompañamiento fue detectada tanto por ella como por docentes desde los primeros años del niño, lo que derivó en el inicio de terapias y seguimientos profesionales.

Dante, actualmente cursando nivel 4, asiste a fonoaudióloga y psicomotricista, y “tiene la capacidad de ir las cuatro horas como cualquier otro niño”, pero aun así los especialistas insisten en que necesita apoyo en el aula. 

La vecina de San Carlos explicó que inició trámites ante el BPS para acceder a una pensión que le permita cubrir parte del costo, aunque hasta el momento no ha tenido respuesta.

Incluso, planteó alternativas por cuenta propia: “Conseguí una persona que está habilitada para trabajar, pero me dijeron que igual tengo que respetar la lista de espera”.

Para la madre, esta situación evidencia “falta de voluntad”, más allá de la falta de recursos.

Ante la imposibilidad de afrontar el costo individual —que estimó en unos 25.000 pesos mensuales—, consideró la posibilidad de coordinar con otras familias para compartir un acompañante. Sin embargo, no ha logrado concretarlo. “Sería una solución entre tres o cuatro mamás, pero tampoco tuve respuesta”, señaló.

Mientras tanto, el impacto recae directamente en la dinámica escolar y familiar. “Sinceramente trato, pero llega un momento que quedás atada de manos”, expresó.

Además, la mujer remarcó que no solo necesita apoyo para su hijo, sino también orientación para ella: “Yo también necesito ayuda para saber cómo acompañarlo y nadie me lo está brindando”.

Romina también puso el foco en las demoras del sistema y en las exigencias que enfrentan las familias: “El sistema está demasiado lento, pero a mí se me sigue exigiendo”. Y agregó: “Si yo tuviera los recursos, pagaría el asistente, pero no puedo”.

El caso visibiliza una problemática más amplia que afecta a numerosas familias: la falta de respuestas ágiles y recursos suficientes para garantizar la inclusión educativa efectiva de niños con necesidades específicas.

Mientras tanto, como expresó la propia madre, “hay muchos niños en la misma situación” esperando una solución.

Para conocer mas sobre el tema escuche el siguiente audio informativo: