RECONFIGURANDO MEDIO ORIENTE
¿Por qué Estados Unidos e Israel golpean la estructura estratégica iraní?
Washington fundamenta su ofensiva en la necesidad de desmantelar capacidades militares y nucleares de Teherán, mientras Israel la presenta como una acción preventiva ante un riesgo inminente, en un conflicto que ya se siente más allá del área activa.
En el corazón del Golfo Pérsico y el Levante —una región que abarca desde el estrecho de Ormuz hasta el Mediterráneo oriental—, Estados Unidos e Israel desencadenaron el pasado sábado 28 de febrero una ofensiva conjunta contra Irán, en lo que ambas potencias describen como una campaña destinada a cambiar profundamente el equilibrio de poder regional.
La operación, identificada por Israel como Operación Lion’s Roar (Rugido del León) y por Estados Unidos como Operation Epic Fury (Furia Épica), se inspiró en décadas de tensiones acumuladas por el programa nuclear iraní, el desarrollo de misiles balísticos y el apoyo de Teherán a grupos armados en la región, como Hezbolá e Hamás.
Según fuentes oficiales, la ofensiva combinó ataques aéreos y con misiles sobre objetivos clave en al menos 14 ciudades iraníes, incluyendo Teherán, Isfahán y Qom, con el objetivo declarado de degradar las capacidades militares estratégicas, impedir el desarrollo de armas nucleares y reducir la influencia regional de Irán.
Desde la Casa Blanca, el Presidente Donald Trump afirmó que la campaña busca desmantelar sistemas de misiles balísticos, destruir capacidades navales y limitar de manera decisiva la posibilidad de que Irán obtenga armamiento nuclear.
En Jerusalén, el Primer Ministro Benjamin Netanyahu reforzó la narrativa de que la acción era necesaria para neutralizar lo que su Gobierno considera una amenaza existencial para el Estado de Israel.
Respuesta y movilidad militar en la región:
Irán respondió dentro de las horas siguientes con ataques con misiles y drones no sólo contra Israel, sino también contra bases militares estadounidenses en varios estados del Golfo Pérsico —como Qatar, Emiratos Árabes Unidos, Bahréin, Kuwait y Jordania—.
En respuesta, países como Bahréin activaron sirenas de defensa civil, mientras que diversas Embajadas y Consulados en Arabia Saudita emitieron advertencias de seguridad para sus ciudadanos dada la escalada de ataques con drones.
¿Qué significa esto para los mercados y Uruguay?
Aunque geográficamente distante, Uruguay no es inmune a las réplicas de este conflicto.
La región afectada concentra rutas energéticas vitales: el estrecho de Ormuz —por donde transita cerca del 20% de todo el petróleo mundial— es un cuello de botella para el suministro global de crudo.
Los mercados ya lo reflejan: los precios internacionales del crudo subieron de manera significativa tras los ataques, con incrementos de hasta un 9% en contratos como el WTI, mientras activos de riesgo como criptomonedas y bolsas tecnológicas mostraban presión vendedora.
Estos movimientos tienen impacto directo en los costos energéticos globales, que a su vez influyen en la inflación, el transporte, la construcción y la planificación económica.
Contexto de largo plazo:
La relación entre Estados Unidos e Irán viene atravesando altibajos desde hace décadas, con ciclos de negociaciones y confrontaciones que han incluido sanciones económicas y tensiones diplomáticas.
Este último episodio representa una escalada inusual en cuanto a magnitud, combinando acciones militares directas con una narrativa política de “neutralización de amenazas” sobre el régimen iraní, articulando un escenario que tiene implicancias geopolíticas y económicas profundas.