preocupación
Sector agro: el maíz de primera está comprometido y la soja empieza a preocupar por falta de lluvias en el centro-sur del país.
La sequía que afecta estos últimos meses a Uruguay sigue dejando consecuencias graves sobre los cultivos de invierno.
Según alertó el ingeniero agrónomo Bruno Pistón, el maíz de primera ya se encuentra en un punto crítico: en muchas chacras, el cultivo ha llegado al punto de no retorno debido al prolongado déficit hídrico.
Por su parte, la soja de primera, aunque también afectada, aún conserva esperanzas de recuperación, siempre y cuando se concreten las precipitaciones anunciadas para los próximos días.
Zonas más afectadas
Las peores condiciones se registran en: Norte-este de San José,parte de Flores, Durazno, Florida y Canelones.
En estas zonas, el acumulado de agua en el perfil del suelo está entre 40% y 60% por debajo del promedio histórico para este período.
Al recorrer las rutas rurales, el panorama es claro: las pasturas lucen amarillas, como si hubieran sido tratadas con glifosato, pese a mantener volumen.
"El color de las pasturas naturales indica estrés hídrico extremo", señaló Pistón.
¿Cuánta lluvia se necesita?
Para que las plantas comiencen a responder, se necesitan al menos 5 mm de precipitación. Sin embargo, para una recuperación realista, se requiere un mínimo de 40 a 50 mm distribuidos en eventos moderados.
"Si llueve 100 mm en muy poco tiempo, gran parte escurre y no se retiene en el perfil. Ayuda a rellenar tajamares, pero no a salvar cultivos", explicó el técnico.
Además, es clave que las lluvias no sean aisladas, sino que vengan acompañadas de nuevas precipitaciones en los días siguientes.
Soja: aún hay margen
A diferencia del maíz, la soja de primera tiene mayor plasticidad. Aunque está bajo estrés, todavía no ha entrado en situación crítica. Su etapa fenológica le permite resistir un tiempo más, pero depende directamente de las condiciones climáticas de la próxima semana.
Hacia el norte y el litoral, en cambio, la situación es más favorable: las lluvias han sido constantes y los suelos están protegidos, lo que mantiene buen desarrollo de cultivos y forrajes.
Forrajes también afectados
La falta de humedad impacta también en la producción de alfalfa. En Canelones, Florida y Durazno, tras el último corte, el rebrote ha sido mínimo o nulo en varios campos. Esto complica la planificación ganadera de cara al resto del verano.
Fuente: La Mañana