Polémica
Adriana Peña: “La represa de Casupá es un gran disparate y un monumento a la desidia”.
La diputada del Partido Nacional cuestionó con dureza el proyecto hídrico impulsado para reforzar el abastecimiento de agua al área metropolitana, alertó por el impacto ambiental en la cuenca del Santa Lucía y sostuvo que la obra podría convertirse en un símbolo de despilfarro y mala planificación.
La diputada Adriana Peña expresó una fuerte oposición al proyecto de la represa de Casupá y advirtió que la iniciativa no responde a la realidad hídrica del territorio ni a criterios de sostenibilidad ambiental y económica. En declaraciones públicas, la legisladora sostuvo que la situación de la zona es conocida desde hace años y que la escasez de agua se profundiza durante los meses de verano.
“Primero que nada basta ir a la zona de Casupá y al Santa Lucía para ver lo que es durante el verano: no hay agua, no corre el agua, se cortan los ríos, se cortan los arroyos, se cortan las cañadas”, afirmó. En ese sentido, recordó que históricamente “siempre hubo que ir asistiendo a la gente en esa zona durante el verano porque no hay para las personas, no hay para los animales”.
Peña cuestionó que, pese a ese escenario, se proyecte una represa para derivar agua hacia Montevideo. “Ahí van a hacer una represa para sacar agua para mandar para Montevideo. Es la gran locura”, sostuvo, y agregó que la obra implicaría “un destrozo medioambiental” con riesgos adicionales para el país en materia de compromisos ambientales y financieros.
“Además del destrozo medioambiental, del riesgo que tenemos también como país natural, que nos saquen los bonos verdes, que se pierden miles de millones de dólares por esa razón y lo vamos a pagar todo, pero además la falta de criterio”, expresó la diputada.
En su argumentación, la legisladora trazó un paralelismo con antecedentes en el departamento de Canelones, al señalar: “Hace mucho tiempo se quería poner un mega basurero en una zona. Los vecinos se pusieron en contra por la realidad medioambiental, el basurero no lo hicieron, gracias a Dios. Ahí van a hacer una represa ahora”. A su juicio, ese antecedente demuestra que “hubo gente que les hizo ver las equivocaciones que se estaban cometiendo”.
Peña elevó el tono de sus críticas al calificar el proyecto como “un gran disparate”. “No es un disparate, es un gran disparate. En ningún lugar del país se hace un destrozo como se pretende hacer para una cosa que no va a funcionar”, afirmó. Incluso aseguró que la obra no llegará a concretarse: “Esto no lo van a hacer, porque no vamos a dejar que lo hagan”.
La diputada también apuntó al impacto económico y comparó la eventual represa con obras anteriores que, según dijo, terminaron siendo ineficientes y costosas. “Si llegaran a hacerlo, ¿saben qué va a ser? Unos caños tirados en el medio del Río de la Plata que nos costaron 200 millones de dólares a los uruguayos, lo pagamos todos”, señaló, en referencia a inversiones hídricas previas.
En esa línea, cuestionó la asignación de recursos públicos: “Si uno se pone a mirar el presupuesto quinquenal, tenemos 30 millones de dólares para políticas sociales. Tiramos 200 millones en el medio del Río de la Plata y ahora quieren tirar 120 millones en esta represa, más los daños, y no van a ser 120, será mucho más”.
Peña cerró su exposición con una definición contundente: “Lo peor de todo es que va a ser el monumento de la desidia y no lo vamos a permitir”. Las declaraciones se producen en un contexto de debate nacional sobre las soluciones estructurales para el abastecimiento de agua potable, tras la última crisis hídrica, y mientras el proyecto de Casupá continúa generando adhesiones y fuertes cuestionamientos políticos y sociales.