TRÁFICO

Ausencia de Control (movilidad): Maniobras temerarias de motociclistas una vez más son reportadas.

Vecinos de la zona comprendida entre las paradas 22 y 23 y media de Playa Mansa (Rambla Claudio Williman) de Punta del Este, advierten por reiteradas conductas imprudentes protagonizadas por conductores de birrodados en un sector de sostenida circulación, situación que genera preocupación por el riesgo que representa para peatones y para toda persona que se desplace por el lugar en distintos tipos de vehículos.

La convivencia vial en la franja costera de Punta del Este vuelve a quedar bajo observación a partir de situaciones que, según denuncian residentes de la zona -una vez más-, alteran la circulación habitual y exponen a terceros a eventuales consecuencias de entidad.

De acuerdo con testimonios brindados a nuestro medio de comunicación hoy domingo 15 de marzo, en el tramo comprendido entre la parada 22 y la parada 23 y media de Playa Mansa se registran con frecuencia aceleraciones bruscas, pasadas a elevada velocidad y desplazamientos riesgosos protagonizados por ocupantes de motos. Sucede entre semana y adquiere mayor notoriedad durante los fines de semana, cuando crece de manera visible la presencia de vecinos, visitantes y tránsito en general.

Uno de nuestros oyentes describió ese punto geográfico como una especie de “tierra de nadie”, al entender que en determinados momentos la carencia de controles favorece maniobras imprudentes en una rambla donde conviven circulación vehicular, desplazamiento peatonal y actividad recreativa.

Una vecina que reside en las inmediaciones expresó por cuarta vez en un mes a Cadena del Mar, que “los fines de semana se vuelve difícil circular con tranquilidad, porque pasan motos a gran velocidad y uno siente que en cualquier momento puede ocurrir un accidente”, al tiempo que señaló que la problemática no es reciente y que el temor se ha vuelto parte de la rutina para quienes transitan habitualmente por el lugar. "Siempre son los mismos", añadió casi resignada

En la misma línea, otro residente sostuvo que “no se trata solamente del ruido, sino del peligro permanente. Hay gente caminando, autos estacionando, familias cruzando, y cuando aparecen estos locos haciendo las maniobras bruscas, se crea una sensación" constante de inseguridad.

Quienes viven en el entorno reafirman que el problema persistente desde hace tiempo - y que reaparece en distintas épocas del año-, hace válido su reclamo de mayor fiscalización y presencia inspectiva en la Rambla Claudio Williman, un corredor costero que concentra un movimiento vehicular sostenido.

La reiteración de estas conductas vuelve a instalar la inquietud por la seguridad en el tránsito en esta zona de Playa Mansa, donde la prevención, el contralor y el respeto por las normas aparecen como factores decisivos para evitar que la imprudencia derive en consecuencias mayores.

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