seguidilla de desperfectos
Situación compleja: varias roturas en la flota de Bomberos afectan la operativa en Maldonado y Rocha.
La Región 6 atraviesa días de alta exigencia por fallas sucesivas en camiones, cisternas y camionetas polivalentes. Según información obtenida por Cadena del Mar tras consultas con altas fuentes de Bomberos, se trabaja con apoyo institucional y mecánicos enviados desde Montevideo para recuperar unidades clave.
La Región 6 de la Dirección Nacional de Bomberos, integrada por los departamentos de Maldonado y Rocha, enfrenta una situación operativa compleja por la acumulación de roturas en vehículos esenciales para la respuesta ante incendios y emergencias.
El escenario involucra a varios destacamentos, entre ellos Maldonado, San Carlos, José Ignacio, Rocha, Santa Teresa y Chuy, y obligó a redistribuir camiones y camionetas para sostener el servicio en zonas estratégicas.
Según pudo saber Cadena del Mar a partir de consultas con altas fuentes de Bomberos, la situación no responde a un hecho aislado, sino a una cadena de desperfectos mecánicos que comenzó durante la temporada de verano y se profundizó en las últimas semanas.
En la región funcionan cinco destacamentos en Maldonado y seis en Rocha, a los que se suman refuerzos estivales en puntos como Punta del Este, Solanas, La Barra, Punta del Diablo y La Esmeralda.
Durante el verano, la operativa pudo sostenerse con normalidad mediante vehículos enviados desde Montevideo. Para Punta del Este llegó un camión Iveco; para Solanas, una camioneta Ranger con sistema polivalente; y para La Barra, una unidad menor, también equipada para tareas de respuesta.
Esos apoyos, que inicialmente estaban previstos solo para la temporada, permanecieron luego en la región debido al deterioro progresivo de la flota local.
El primer punto crítico se registró a fines de enero, cuando la cisterna del destacamento de Maldonado, una unidad Renault del año 2000 con capacidad para 10.000 litros de agua, debió ser retirada de servicio. El vehículo presentaba problemas importantes en el tren delantero, el sistema de frenos y otros componentes mecánicos, por lo que continuar utilizándolo representaba un riesgo. Ante esa baja, la Intendencia de Maldonado colaboró con camiones cisterna, uno de los cuales fue destinado a la zona de José Ignacio, mientras otro quedó disponible para apoyar desde la órbita departamental.
Ese respaldo permitió sobrellevar intervenciones durante el verano, incluso en incendios ocurridos en zonas como San Carlos y Aiguá, donde fue necesario apoyo hídrico. Sin embargo, con el paso de las semanas comenzaron a aparecer nuevas dificultades en distintos destacamentos.
Primero se registró una rotura leve en el camión de San Carlos, que pudo ser reparada rápidamente por mecánicos de Bomberos. Luego quedó fuera de servicio el camión Iveco de Rocha, lo que obligó a enviar hacia ese departamento el camión que había llegado desde Montevideo para reforzar Punta del Este. Esa unidad original de Rocha todavía no retornó reparada.
Más adelante volvió a complicarse la situación en San Carlos, cuando su camión, también de marca Iveco, sufrió una falla mecánica de mayor entidad. Para compensar esa baja, Bomberos trasladó a San Carlos la camioneta polivalente que estaba asignada a Solanas, por lo que durante un período el destacamento sancarlino funcionó con dos camionetas y sin su camión principal operativo.
En paralelo, también se rompieron unidades en Santa Teresa y Chuy, dentro del departamento de Rocha. Ese conjunto de averías incrementó la presión sobre el reducido equipo de mecánicos de la Dirección Nacional de Bomberos, integrado por pocos funcionarios que deben atender problemas de flota en todo el país.
Con San Carlos en una situación especialmente sensible por su volumen operativo y el riesgo de incendios en la zona, se resolvió trasladar hacia allí el camión que estaba en José Ignacio. Para no dejar descubierto a ese destacamento costero, una de las camionetas que se encontraba en San Carlos fue enviada a José Ignacio.
La solución duró muy poco. El camión proveniente de José Ignacio permaneció apenas tres días en San Carlos y sufrió una rotura mecánica en una rueda, quedando también fuera de servicio. De esa manera, San Carlos pasó a tener fuera de funcionamiento su camión propio, el camión recibido desde José Ignacio y una camioneta polivalente.
La situación se agravó dos madrugadas atrás, durante un incendio en una finca de San Carlos, cuando se rompió el sistema polivalente de la camioneta que prestaba apoyo en ese destacamento. Para evitar que la ciudad quedara sin respuesta, se trasladó una camioneta desde Piriápolis.
Horas después, el jueves 28 de mayo, Bomberos recibió otro aviso: la camioneta que había quedado en José Ignacio también presentó una falla en su sistema polivalente. Esa nueva rotura dejó a la zona sin un vehículo propio con capacidad plena de extinción.
En ese contexto, durante el incendio registrado en Balneario Buenos Aires, el destacamento no contaba con una unidad operativa en condiciones de atacar el fuego, por lo que fue necesario recurrir al apoyo de Bomberos Voluntarios de José Ignacio. Esa colaboración permitió controlar la emergencia, pero dejó en evidencia la fragilidad del esquema actual.
Tras esa situación, el Jefe Interino de Bomberos, Alejandro Moraes, dispuso el envío de una camioneta del destacamento de Maldonado hacia José Ignacio para garantizar la continuidad del servicio en la zona. La decisión formó parte de una redistribución urgente de recursos, mientras se intenta recuperar parte de la flota afectada.
Cadena del Mar pudo confirmar que mecánicos provenientes de Montevideo han trabajado en Maldonado para intentar reparar las unidades dañadas. La expectativa para esta jornada es que puedan avanzar sobre el camión que quedó fuera de servicio en San Carlos y, si la reparación resulta viable, reincorporarlo cuanto antes a la operativa. También está previsto trasladar una camioneta hacia Montevideo para su reparación.
Otro de los problemas centrales es la demora en el retorno de vehículos enviados a talleres privados. La cisterna de Maldonado, el camión de San Carlos y el camión de Rocha ingresaron a un sistema de reparación externa utilizado cuando las fallas son complejas o demandan más tiempo. En esos casos, los talleres privados asumen el trabajo, mientras los mecánicos de Bomberos se concentran en otras unidades. Sin embargo, la falta de repuestos, especialmente para vehículos antiguos como la cisterna Renault del año 2000, ha extendido los plazos.
Fuentes consultadas señalaron que existe apoyo institucional desde la Dirección Nacional de Bomberos y que los refuerzos enviados en verano no fueron retirados justamente porque la región comenzó a sufrir una seguidilla de desperfectos. El problema, de todos modos, supera a Maldonado y Rocha: la misma estructura nacional debe distribuir recursos, mecánicos y unidades entre distintas regiones del país.
La Región 6 intenta sostener la respuesta operativa con redistribución de vehículos, reparaciones urgentes y apoyo externo, en un escenario donde cada nueva rotura obliga a reorganizar el servicio. La prioridad inmediata es recuperar unidades para San Carlos y José Ignacio, dos puntos que en los últimos días quedaron especialmente comprometidos por la acumulación de fallas mecánicas.