El poder del arte
Punta del Este: Una muestra que emociona y demuestra que “siempre se puede”.
La exposición del joven artista Nicolás Solahegui Ocaño pone en primer plano el poder del arte como herramienta de comunicación emocional, superación personal e inclusión, acompañada por un libro escrito por su madre, la escritora Mónica Ocaño.
En un clima de profunda emoción y sensibilidad artística, en el Municipio de Punta del Este, se presentó la muestra del artista Nicolás Solahegui Ocaño, una exposición que invita a recorrer no solo una serie de obras abstractas cargadas de color y movimiento, sino también una historia de vida marcada por la perseverancia, el acompañamiento familiar y la capacidad transformadora del arte.
Nicolás convive con epilepsia refractaria, una patología neurológica compleja que, lejos de limitar su desarrollo creativo, encontró en el arte un canal genuino para expresar emociones, comunicar sentimientos y sanar procesos internos. “El mensaje que Nicolás transmite es claro: siempre se puede”, explicó su madre, la escritora Mónica Ocaño, durante una entrevista con nuestro compañero Matias Napilotti.
Las obras expuestas, muchas de ellas realizadas con la técnica del dripping y el uso libre de líneas, colores y texturas, reflejan una evolución artística que comenzó desde su infancia. “Desde chiquitito trabajaba con líneas, con trazos. Con el tiempo fue creciendo, formándose, y el arte siempre estuvo presente”, relató Ocaño, destacando que el paso de Nicolás por un centro de rehabilitación fue clave para potenciar esa expresión innata.
Fue allí donde profesionales de la psicología identificaron en la pintura una vía eficaz para canalizar emociones. “Entendieron que, a través del arte, él podía decir lo que a veces no lograba expresar con palabras. Pintaba todo el tiempo, lo traía en el alma”, señaló.
La muestra es acompañada por el libro Mi Artista Favorito, escrito por Mónica Ocaño, donde se narra la historia de Nicolás y se recopilan sus primeras obras. El texto funciona como un testimonio íntimo y a la vez inspirador, que acompaña visualmente el recorrido artístico del joven. “El libro cuenta su historia, su camino y cómo el arte lo ayudó a encontrar su lugar en el mundo”, explicó la autora.
Uno de los textos expuestos, titulado El lienzo del alma, resume el espíritu de la muestra al señalar que “el arte abstracto deja de ser pintura para convertirse en vida pura”, una frase que dialoga directamente con la experiencia del artista.
La presentación cerró con palabras cargadas de orgullo y emoción. “Es un artista, nuestro hijo. Y a nosotros, como familia, nos llena el alma”, expresó Mónica Ocaño, reflejando el sentimiento compartido por quienes acompañaron una jornada donde el arte fue sinónimo de libertad, resiliencia y esperanza.