INVESTIGACIÓN

Prevención del tumor (Oncología): desarrollan un stent que busca detectar y destruir células cancerosas.

Azra Raza, investigadora de la Universidad de Columbia, trabaja en un implante vascular capaz de vigilar continuamente la sangre y actuar sobre células anormales mediante impulsos eléctricos. La tecnología todavía no fue probada en seres humanos.

Intervenir cuando la enfermedad apenas comienza y antes de que exista una masa visible es uno de los grandes desafíos de la medicina moderna.

Con ese objetivo surgió el denominado “stentinel”, un pequeño dispositivo pensado para colocarse en una vena del brazo y analizar permanentemente las células que circulan por el torrente sanguíneo.

La propuesta combina sensores capaces de reconocer determinadas diferencias físicas y eléctricas con un mecanismo que, ante una señal sospechosa, aplicaría un impulso destinado a eliminarla.

El concepto se relaciona con las biopsias líquidas, que buscan rastrear ADN tumoral, proteínas y células malignas mediante muestras de sangre.

La diferencia es que este sistema permanecería implantado y realizaría una vigilancia continua.

El principal desafío será demostrar que puede distinguir con suficiente precisión estructuras cancerosas de otras saludables, evitando falsos positivos y daños innecesarios.

También deberá evaluarse si detectar una célula aislada permite determinar realmente dónde se encuentra el foco original y qué relevancia clínica tiene.

La seguridad constituye otro punto central.

Al permanecer dentro de un vaso sanguíneo, deberán estudiarse riesgos como coágulos, infecciones, lesiones vasculares o fallas mecánicas, además de comprobar que las descargas eléctricas actúen únicamente sobre el objetivo seleccionado.

Por ahora no se trata de una cura ni de una herramienta disponible para pacientes, sino de una tecnología experimental que todavía debe superar distintas etapas de evaluación.

El próximo paso contempla pruebas en animales de gran tamaño, entre ellos cerdos, durante un período estimado de entre 6 meses y 1 año.

Si los resultados fueran favorables y se obtuvieran las autorizaciones necesarias, el equipo encabezado por Raza proyecta avanzar posteriormente hacia ensayos con personas que hayan atravesado un cáncer y presenten alto riesgo de recaída.

La investigadora planteó como horizonte preliminar estudiar a unos 50 pacientes hacia 2029, aunque todavía no existe un cronograma clínico confirmado.