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Naturaleza: 20 cuatrillones de hormigas alteran el ciclo global del carbono según un reciente estudio.
Una investigación internacional publicada este miércoles 20 de mayo de 2026 revela que estos insectos actúan como ingenieros ecológicos, modificando la química del suelo en casi todos los ecosistemas terrestres. Si bien sus nidos almacenan un 22% más de carbono orgánico que los suelos adyacentes, también funcionan como focos que liberan un 84% más de gases de efecto invernadero a la atmósfera.
El impacto de las poblaciones de hormigas en la regulación del clima ha cobrado una nueva dimensión tras la difusión de un exhaustivo análisis liderado por la Northwest A&F University.

La investigación, que procesó más de 2.000 mediciones a nivel global, determinó que el volumen de estos insectos en el planeta alcanza la cifra de 20 cuatrillones, lo que representa una biomasa equivalente a una quinta parte de la masa corporal de la población humana.
El estudio detalla que los hormigueros funcionan como reservorios de nutrientes, especialmente en regiones áridas y desiertos, donde el carbono almacenado en el subsuelo puede incrementarse hasta en un 74%.

Sin embargo, esta capacidad de almacenamiento se ve contrapesada por la alta tasa de emisiones. Los expertos señalan que el 52% del dióxido de carbono liberado por los nidos proviene de la propia respiración de la colonia, mientras que el resto es producto de la actividad de microorganismos que descomponen la materia orgánica.
La arquitectura de los nidos y la diversidad de comportamientos de géneros como Formica o Pheidole resultan fundamentales para la aireación y la salud del sustrato, permitiendo que los ecosistemas resistan mejor ante las sequías.
No obstante, el cambio climático está impulsando la expansión de estas especies hacia latitudes más frías y zonas agrícolas.
Este desplazamiento migratorio podría obligar a los científicos a rediseñar los modelos climáticos actuales, que hasta ahora no contemplaban la influencia de estos pequeños organismos.
La comunidad científica advierte que la ocupación de nuevos territorios por parte de estas colonias masivas plantea un desafío para la gestión de los sumideros de carbono naturales.
Aunque su labor de redistribución de nutrientes es vital, el balance final entre lo que las hormigas guardan bajo tierra y lo que emiten a la atmósfera sigue siendo una de las grandes incógnitas para el equilibrio ambiental del futuro.
Fuente: Rubén Badillo