VOCABULARIO
El lenguaje del placer: ¿Cómo influye el nombre que le das a tu zona genital en tu vida sexual?
Un estudio reciente publicado en la revista Sex Roles sugiere que la forma en que las mujeres nombran sus genitales no es un detalle menor: las palabras elegidas podrían ser un reflejo directo de su autoestima y su capacidad de disfrutar en la cama.
El origen de la duda
Todo empezó cuando el psicólogo social Rotem Kahalon, profesor en la Universidad Bar-Ilan de Israel, escuchó a una ginecóloga mencionar lo llamativo que resultaba que incluso mujeres adultas evitaran las palabras correctas.
En lugar de decir vulva o vagina, muchas seguían usando términos infantiles como "el pipí" o eufemismos vagos como "ahí abajo".
Kahalon se preguntó: ¿Afecta esto el placer? ¿El uso de términos anatómicos mejora el sexo? ¿Y qué pasa con las palabras más fuertes o "malas palabras" cuando se usan en la intimidad?
La investigación, que contó con la coautoría de Tanja Oschatz (Universidad Johannes-Gutenberg), encuestó a más de 450 mujeres. Los resultados arrojaron conclusiones fascinantes sobre el impacto psicológico del vocabulario:
Los términos infantiles restan: El uso cotidiano de palabras como "el pipí" o versiones aniñadas se vinculó con una percepción más negativa del propio cuerpo.
Curiosamente, las mujeres que usan estos términos suelen ser más propensas a usar productos de limpieza vaginal innecesarios o a considerar cirugías estéticas genitales.
El poder de lo "vulgar": Por el contrario, el uso de términos coloquiales fuertes durante el acto sexual se asoció con experiencias mucho más positivas.
Reapropiación y empoderamiento: Lo que antes se consideraba un insulto o una palabra "sucia", hoy parece estar siendo rescatado por las mujeres. Usar términos fuertes en un contexto erótico se relacionó con orgasmos más frecuentes y un mayor disfrute del sexo oral.
Un cambio de época
El estudio también revela un quiebre generacional. Mientras que las madres o abuelas suelen preferir decir "mis partes" o "la zona privada", las generaciones más jóvenes están mucho más familiarizadas con la anatomía real.
"Es interesante notar que hoy se usan mucho más palabras como 'vulva' o 'clítoris' que hace 20 años. Hay un vocabulario mucho más informado y preciso", explicó Oschatz.
A pesar de la importancia de llamar a las cosas por su nombre para prevenir abusos o mejorar la salud, los investigadores aclararon que los eufemismos (como "allá abajo") no son necesariamente dañinos.
El problema real parece estar en la infantilización de la zona genital, que suele arrastrar una carga de incomodidad sistémica.