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Desarrollo infantil: movimiento libre construye autonomía y seguridad interna.

Expertos en desarrollo infantil sostienen que la actividad física no debe limitarse al recreo, sino integrarse como un pilar del aprendizaje cognitivo y emocional. La transición hacia entornos escolares que permitan la exploración sensorial garantiza que los menores desarrollen una mayor capacidad de autorregulación y confianza en sus propias habilidades.

El desarrollo integral en la primera infancia depende directamente de la posibilidad de que los niños exploren su entorno a través de la experimentación sensorial y motriz.

Ares González, mentor especializado en crianza, explica que el movimiento construye la atención y la seguridad interna, permitiendo que el menor aprenda a medir riesgos y conocer sus propios límites físicos.

Según el especialista, el aprendizaje en los más pequeños no es un proceso puramente abstracto, sino que requiere del uso de los cinco sentidos para consolidar conocimientos que luego derivarán en el pensamiento complejo.

En el ámbito educativo, la integración del cuerpo en la jornada diaria se presenta como una necesidad urgente para evitar la formación de conductas dependientes.

La psicóloga Fernanda Bocco advierte que una escuela excesivamente estática puede anular la iniciativa personal y la capacidad de los alumnos para conectar con sus propios deseos sin mediación constante.

La profesional destaca que las leyes de la física o la trayectoria de los objetos se comprenden de manera natural cuando el niño ha tenido la oportunidad de correr, saltar y lanzar elementos en un entorno seguro.

Por otro lado, la adaptación de los centros educativos para fomentar la corporeidad no requiere de grandes transformaciones infraestructurales, sino de un cambio de mentalidad en los equipos directivos.

La implementación de rincones para trabajar de pie o el aprovechamiento de los patios incluso en días de lluvia son estrategias concretas para reconocer que el aprendizaje no debe producirse necesariamente en la quietud de un pupitre.

El fortalecimiento de la autonomía infantil mediante el juego y la exploración física se proyecta como la base fundamental para ciudadanos con mayor iniciativa y capacidad de respuesta ante los desafíos del entorno.

Fuente: Belén Kayser