TEMPORADA 2026

Sábado de Cuaresma: tiempo de reflexión que interpela más allá de la religión.

Este sábado 21 de febrero de 2026, Uruguay transitó el primer sábado del tiempo cuaresmal; una etapa del calendario cristiano que propone introspección y revisión personal, pero cuyo mensaje puede ser leído más allá de cualquier credo organizado.

El calendario litúrgico señala el inicio de los primeros días de Cuaresma, período que comenzó el miércoles 18 de febrero con el Miércoles de Ceniza y que se extenderá hasta la Semana Santa.

Aunque su raíz es cristiana, el sentido profundo de este tiempo no se agota en la práctica religiosa.

La Cuaresma simboliza preparación:

Para quienes profesan la fe cristiana, es un camino espiritual hacia la Pascua. Sin embargo, el concepto de detenerse, revisar conductas y replantear prioridades trasciende credos y pertenencias institucionales.

La invitación es humana antes que confesional:

Tradicionalmente asociada al ayuno, la oración y la caridad, esta etapa también puede interpretarse como una pausa consciente frente al vértigo cotidiano.

Moderación frente al exceso, reflexión frente a la reacción inmediata, empatía frente a la indiferencia:

En un contexto global marcado por la aceleración permanente, la metáfora del “desierto” -central en el significado cuaresmal- adquiere vigencia contemporánea: crear espacios de silencio interior para ordenar pensamientos y decisiones.

Este primer sábado de Cuaresma abrió así un período de cuarenta días que cada persona puede transitar desde su propia convicción. Con religión o sin ella, con práctica espiritual o sin adhesión institucional, el trasfondo es el mismo: revisar el rumbo y proyectar con mayor conciencia.

Porque la necesidad de sentido no depende exclusivamente de una religión; forma parte de la condición humana.

Metáfora del desierto:

Representa las temporadas difíciles de la vida, la soledad, la escasez, o una crisis espiritual y existencial, marcando un periodo de purificación, introspección y transformación personal.

Simboliza un espacio inmenso, sin rutas fijas, donde se aprende a sobrevivir y a escucharse a uno mismo, superando obstáculos.

¿Cuáles son las principales interpretaciones de la metáfora del desierto?

Travesía de la vida: simboliza la existencia humana como una búsqueda continua, llena de incertidumbres, donde las huellas se borran y el aprendizaje proviene de enfrentar la aridez del camino.

Purificación espiritual: en la tradición bíblica, el desierto es un lugar de encuentro con Dios, despojándose de lo material para fortalecer el espíritu.

Desierto social hostil: representa un entorno incómodo, hostil o una sociedad que se percibe como vacía, donde el individuo vive desterrado o en soledad.

El potencial oculto: a pesar de su aridez, el desierto esconde pozos de sabiduría y vida; lo bello es que esconde agua en algún lugar.

Soledad e introspección: es el espacio que enseña a escucharse a sí mismo.

El desierto, por tanto, no es sólo un vacío físico, sino un estado de transformación necesario que "precede" o "sigue" a la civilización y el crecimiento personal.

El desierto como metáfora de la existencia: es un suelo rocoso cubierto de arena que esconde la vida en sus pliegues.

El desierto es nuestra vida que se escurre entre recuerdos mientras deambulamos.