MOVILIDAD
Monopatines Eléctricos: ¿Qué camino tomará Maldonado para su regulación?
El avance de iniciativas normativas en Montevideo vuelve a colocar en agenda un debate que en Uruguay ya mostraba señales claras: el crecimiento acelerado de la micromovilidad y la necesidad de actualizar un marco normativo que no acompañó su expansión.
Mientras la Intendencia Departamental de Montevideo comenzó a estudiar una regulación específica para los monopatines eléctricos, en el departamento de Maldonado la interrogante adquiere cada vez mayor peso en función de una realidad que ya es visible en calles, sendas, avenidas y diversas zonas.
Cadena del Mar había advertido el pasado 8 de marzo lo que diversos organismos y actores políticos estaban evaluando, a raíz de que este fenómeno no sólo crece a ritmo sostenido, sino que se consolida como uno de los cambios más notorios del paisaje urbano reciente.

En pocos años, los monopatines eléctricos pasaron de ser una novedad a convertirse en una alternativa concreta de movilidad para trayectos cortos.
El proceso de expansión encuentra respaldo en datos del mercado: en apenas cuatro años las ventas oficiales se multiplicaron casi por siete, con el año 2025 como el período de mayor volumen de comercialización.
El interés creciente responde a factores como el costo relativamente accesible, el bajo mantenimiento y la agilidad para desplazarse en entornos congestionados, además del factor combustible y ambiental.
Ese crecimiento también se refleja en la oferta comercial.
Tiendas diversas, casas de electrodomésticos y plataformas digitales exhiben estos dispositivos como uno de los productos más demandados, acompañando una tendencia impulsada por cambios culturales y tecnológicos.
Sin embargo, esa evolución se produjo con un desfase evidente respecto a la normativa vigente.
La reglamentación aprobada en el año 2020 por el Congreso Nacional de Intendentes estableció criterios generales para la circulación de vehículos de micromovilidad —incluyendo monopatines eléctricos, bicicletas y dispositivos personales— diferenciándolos de otras categorías motorizadas.
Con el paso del tiempo, el aumento de prestaciones y velocidad de estos equipos volvió a instalar la necesidad de revisar ese encuadre.
En ese escenario, Cadena del Mar también informó sobre los intercambios desarrollados en el ámbito del Congreso de Intendentes, en coordinación con la UNASEV —organismo responsable de definir y articular las políticas de seguridad vial a nivel nacional—, donde se comenzó a analizar la posibilidad de introducir ajustes, incluyendo eventuales cursos obligatorios para usuarios. Extremo que también ha generado propuestas en marco del Congreso Nacional de Ediles.
La discusión volvió a tomar impulso en las últimas horas a partir de declaraciones del Jefe Comunal de Montevideo, Mario Bergara, quien confirmó que la Comuna inició un proceso de análisis para regular estos dispositivos.
El jerarca señaló que “hay que regularlos” y advirtió que “tienen que tener más resguardos de los que tiene hoy”, en referencia a los riesgos que implican tanto para quienes los utilizan como para peatones y el resto del tránsito.
Bergara planteó que los monopatines eléctricos pueden alcanzar velocidades relevantes dentro del entorno urbano, lo que incrementa la exposición a siniestros, especialmente en contextos de convivencia con transeúntes.
En ese marco, no descartó la posibilidad de implementar una patente -eventualmente sin costo-, aunque subrayó que esa medida por sí sola no resolvería los problemas de seguridad si no se acompaña de un enfoque más amplio.
El precitado planteo vuelve a proyectarse sobre nuestro departamento de Maldonado, donde la circulación de estos dispositivos es cada vez más frecuente, particularmente en áreas de fuerte actividad turística, laboral y educativa.
La convivencia entre peatones, ciclistas, vehículos y monopatines eléctricos, así como la definición de espacios de circulación, aparece como uno de los desafíos centrales.
La redefinición de esos espacios y la organización del tránsito surgen como elementos clave para el futuro inmediato, en un escenario donde la micromovilidad continúa expandiéndose sin un marco actualizado que ordene su uso de forma integral. Y por ello, fuentes consultadas por Cadena del Mar entienden que en muy poco tiempo se comenzará con el tratamiento de iniciativas redactada tanto en la Junta Departamental de Maldonado como en la propia Intendencia.
El trasfondo del fenómeno también se vincula con una creciente conciencia ambiental en Uruguay y con una matriz energética ampliamente basada en fuentes renovables, lo que favorece la adopción de alternativas de movilidad menos contaminantes.
No obstante, "ese avance tecnológico requiere necesariamente reglas claras que garanticen una convivencia segura", señaló a nuestro medio de comunicación un ex inspector de tránsito.
Así, el debate regulatorio que ya comenzaba a instalarse en nuestro país vuelve a cobrar fuerza y coloca a Maldonado ante una definición cada vez más relevante: avanzar en línea con lo que analizan otras intendencias, acompañar criterios nacionales o desarrollar una estrategia propia adaptada específicamente a su realidad territorial.
Por el momento, no se han comunicado resoluciones concretas. Sin embargo, como viene de expresarse, los antecedentes recientes, el trabajo del Congreso Nacional de Intendentes junto a la UNASEV y el paso dado por Montevideo reafirman que la discusión ya está planteada y que su resolución será determinante para definir cómo convivirán estos nuevos vehículos con el resto del tránsito en los próximos años.
Base Informativa: Cadena del Mar, Mercado Libre, Congreso Nacional de Ediles, El Observador, Tania Ferreira (El País), UNASEV, Congreso Nacional de Intendentes, Proyecto de Decreto (Junta Departamental de Maldonado), Zona Tecno.