MOVILIDAD URBANA

Monopatines Eléctricos (Uruguay): ¿Crecimiento acelerado sin control efectivo? ¿Empadronamiento con nuevas reglas?

El auge de la micromovilidad transformó el paisaje urbano en pocos años. Las ventas de monopatines eléctricos alcanzaron su récord el pasado año 2025, mientras la normativa vigente quedó rezagada frente a modelos más veloces y potentes. La Unidad Nacional de Seguridad Vial (UNASEV) y el Congreso Nacional de Intendentes analizan ajustes que podrían incluir cursos obligatorios.

La expansión de los monopatines eléctricos en nuestro país se convirtió en uno de los cambios más visibles en la movilidad ciudadana reciente.

En arterias de tránsito centrales así como en distintos puntos del área turística, estos vehículos de micromovilidad se multiplicaron en la vía pública, consolidándose como una alternativa práctica -en muchos sentidos-, para trayectos cortos.

El fenómeno se percibe con claridad en el comercio: vidrieras de tiendas tecnológicas, casas de electrodomésticos y plataformas como Mercado Libre o Market Place exhiben variedades como uno de los productos más demandados.

El mercado respondió rápidamente a una tendencia que, impulsada por cambios culturales y tecnológicos, creció con tal velocidad que el marco normativo no logró acompañarlo.

Las cifras del sector reflejan esa expansión: en apenas cuatro años las ventas oficiales se multiplicaron casi por siete, siendo el año 2025 el período con mayor volumen de comercialización.

La combinación entre precio relativamente accesible, bajo costo de mantenimiento y rapidez para desplazarse por zonas congestionadas explica en buena medida el interés creciente de los usuarios.

La normativa existente y sus límites:

Ante el surgimiento de estos medios de transporte, el Congreso Nacional de Intendentes aprobó a comienzos del año 2020 una reglamentación para ordenar la circulación de vehículos de "micromovilidad".

La regulación buscó establecer criterios básicos sobre los precitados dispositivos así como también para bicicletas convencionales y de pedaleo asistido, triciclos a pedal y estructuras personales estilo el "Segway", diferenciándolos de otros vehículos motorizados incluidos dentro de las denominadas “categorías L”, donde se ubican ciclomotores, motocicletas y cuatriciclos.

Dentro de la micromovilidad -que incluye a los monopatines eléctricos-, la normativa fijó requisitos específicos para circular por la vía pública.

Entre las disposiciones más relevantes se estableció que:

A) Los conductores deben tener al menos 16 años de edad.

B) Es obligatorio el uso de casco y vestimenta reflectiva.

C) La velocidad máxima permitida es de 25 km/h.

D) Deben circular por la calzada o por ciclovías, nunca por la vereda.

Asimismo, se resolvió que estos vehículos no requieren empadronamiento ni licencia de conducir, a diferencia de las motocicletas.

Una regulación que quedó atrás frente a la tecnología:

El principal desafío para las autoridades de todo Uruguay, radica en que esa normativa fue diseñada cuando los monopatines disponibles en el mercado apenas alcanzaban los 25 kilómetros por hora.

En la actualidad, muchos modelos comercializados internacionalmente —y también presentes en Uruguay— pueden llegar a velocidades cercanas a los 65 km/h, lo que los aproxima en prestaciones a pequeños ciclomotores.

Esa evolución tecnológica generó un desajuste evidente entre la regulación vigente y la realidad de la circulación urbana.

El problema no se limita únicamente a la velocidad:

La ausencia de matrícula o registro obligatorio dificulta el control de las infracciones.

Los inspectores de tránsito enfrentan limitaciones prácticas para identificar a los usuarios en caso de incumplimientos o incidentes, un desafío que recuerda a las dificultades que también existen con la mayoría de las bicicletas -cuando se trata de aplicar sanciones-.

Fiscalización casi inexistente:

A pesar de que la normativa exige casco y chaleco reflectivo, en la práctica es frecuente observar a conductores que circulan sin ninguno de estos elementos de seguridad.

La falta de controles sistemáticos, sumada a la facilidad de uso de estos vehículos, generó una situación en la que la regulación existe formalmente pero tiene escasa aplicación efectiva en el espacio público.

Este escenario comenzó a despertar preocupación entre autoridades vinculadas a la Seguridad Vial:

La Unidad Nacional de Seguridad Vial (UNASEV), sigue con atención la evolución de la micromovilidad y analiza junto a las Intendencias así como al Congreso Nacional de Ediles, posibles ajustes normativos que permitan adaptar la regulación a los nuevos vehículos que circulan en las ciudades.

Experiencias internacionales y posibles cambios:

En varios países de Europa y América del Norte se avanzó hacia esquemas regulatorios más completos para la micromovilidad.

Entre las medidas aplicadas en distintas ciudades se encuentran:

A) Registro o empadronamiento obligatorio -sin costo- de monopatines eléctricos.

B) Exigencia de licencia o permiso específico para conducirlos.

C) Seguro básico responsabilidad civil obligatorio (similar al SOA).

Sanciones directas al conductor en caso de infracción:

Uruguay observa estas experiencias internacionales como referencia para definir los próximos pasos en materia regulatoria.

Uno de los puntos centrales del debate será determinar hasta qué velocidad es admisible que circulen, en espacios urbanos y por qué tipo de infraestructura deben desplazarse: ciclovías, calzada o corredores específicos.

Iniciativas en el Legislativo:

El Diputado (s) Luis Marcelo Pérez presentó un Proyecto orientado a introducir formación obligatoria en educación vial para usuarios de vehículos ligeros motorizados.

La propuesta plantea la creación de un curso gratuito y obligatorio dirigido a conductores de monopatines eléctricos, bicicletas asistidas y ciclomotores de baja cilindrada.

Quienes aprueben esa capacitación recibirían un certificado con validez en todo el territorio nacional por cinco años, requisito que permitiría circular legalmente por la vía pública.

El proyecto fue derivado a la Comisión de Transporte de la Cámara Baja.

Del mismo modo, el curul Departamental de Maldonado, Ignacio Méndez, aportó una serie de lineamientos actuales que han sido referencia fundamental para que la Intendencia.

Siniestralidad y falta de estadísticas específicas:

Otro aspecto que complica el análisis del fenómeno es la ausencia de registros detallados sobre accidentes vinculados específicamente a monopatines eléctricos.

Hasta el momento, nuestro país no cuenta con estadísticas diferenciadas que permitan determinar con precisión la evolución de la siniestralidad asociada a estos vehículos, aunque el crecimiento de su presencia en el tránsito urbano sugiere que el tema comenzará a adquirir mayor relevancia en los próximos años.

El mercado y los costos:

Los precios de las unidades que actualmente circulan varían considerablemente según su marca, potencia, autonomía y calidad de fabricación.

En términos generales, los modelos disponibles en comercios uruguayos se ubican en una franja que va desde los USD 350 hasta aproximadamente USD 2.500.

Entre las características más valoradas por los usuarios se encuentran la autonomía de las baterías, la rapidez de carga y la facilidad para desplazarse en entornos urbanos densos; así como el peso y el tipo de rodado.

Ciudades que aún no están preparadas:

Más allá del debate normativo, el crecimiento de la micromovilidad plantea otro desafío estructural: la infraestructura urbana.

Especialistas en movilidad coinciden en que muchas ciudades no fueron diseñadas para convivir con esta diversidad de medios de transporte ligeros, lo que genera tensiones entre peatones, bicicletas, monopatines y vehículos tradicionales.

El desarrollo de redes de ciclovías y la redefinición de espacios de circulación aparecen como elementos clave para ordenar el tránsito en el futuro.

Mientras el mercado continúa expandiéndose y los monopatines eléctricos se vuelven cada vez más habituales en nuestro paisaje urbano, el desafío para las autoridades será encontrar un equilibrio entre innovación tecnológica, seguridad vial y planificación urbana a corto y mediano plazo.

El debate regulatorio que comienza a instalarse en Uruguay será determinante para definir cómo convivirán estos nuevos vehículos con el resto del tránsito en los próximos años.

Es menester destacar que en Uruguay, cada día, existe una mayor conciencia ecológica y cuidado del Ambiente:

Nuestro modelo de matriz energética es ejemplo en la región, ya que casi el 100% de la electricidad proviene de fuentes renovables.

Desde parques eólicos, lo hidroeléctrico, los residuos de biomasa, lo fotovoltaico y más, pululan en nuestra geografía.

Base Informativa: Cadena del Mar, Mercado Libre, Congreso Nacional de Ediles, Tania Ferreira (El País), Zona Tecno, UNASEV, Congreso Nacional de Intendentes, Proyecto de Decreto (Junta Departamental de Maldonado).