POLÍTICA EXTERIOR
Venezuela (energía): Estados Unidos impulsa al país para reducir el peso de Medio Oriente.
Petróleo, carbón y recuperación de la red eléctrica forman parte del proyecto presentado por la Administración de Donald Trump. La iniciativa procura reforzar el suministro desde el hemisferio occidental ante posibles dificultades en otras regiones productoras.
La Casa Blanca planifica que Venezuela adquiera mayor relevancia como proveedor de petróleo y otros recursos energéticos, dentro de una política destinada a fortalecer la oferta proveniente del continente americano.
El propósito es disponer de alternativas frente a eventuales interrupciones originadas en Medio Oriente.
El Secretario del Interior de Estados Unidos, Doug Burgum, presentó ayer lunes 14 de septiembre los lineamientos durante las reuniones de Energía del G20 en Houston, Texas.
Aunque el país caribeño no integra el grupo, fue invitado por el Gobierno de Donald Trump a participar en las actividades vinculadas al sector.
La delegación estará encabezada por la Ministra de Hidrocarburos, Paula Henao, quien mantendrá encuentros bilaterales, contactos con empresas y otras instancias paralelas a las sesiones ministeriales.
Al explicar el planteo, Burgum afirmó: “Ante todas las dudas sobre posibles interrupciones del suministro en esa región, ese centro se está trasladando al hemisferio occidental”.
El petróleo ocupa un lugar central en los planes de Washington.
Venezuela posee una de las mayores reservas de crudo del mundo y se busca promover inversiones para elevar la extracción y enviar parte de esos barriles a refinerías estadounidenses.
La estrategia también comprende al carbón, recurso que durante años tuvo una participación secundaria en la economía local.
El Secretario del Interior señaló que podría destinarse tanto a la exportación como a la generación de electricidad dentro del territorio.
Su aprovechamiento interno estaría relacionado con la reconstrucción del sistema eléctrico.
En esa dirección, la Administración Trump modificó este mes una licencia de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) para precisar que compañías de Estados Unidos pueden realizar operaciones con productores estatales venezolanos de carbón.
La medida abre una vía para que el sector recupere presencia en los circuitos comerciales internacionales después de años de baja actividad exportadora.
Por otra parte, el Secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, sostuvo recientemente que la producción energética venezolana podría más que duplicarse hacia finales de 2027.
El movimiento impulsado desde Washington coincide con las dificultades que atraviesan las rutas energéticas de Medio Oriente debido a la guerra con Irán y las restricciones que afectan al estrecho de Ormuz, corredor fundamental para el transporte mundial de crudo.
Ante ese escenario, la Casa Blanca pretende ampliar la disponibilidad de petróleo y otros combustibles procedentes del continente americano, otorgando a Venezuela un papel de mayor relevancia frente al peso que mantiene Medio Oriente en el suministro mundial.
Imagen: Cadena del Mar.