BIODIVERSIDAD
Italia (Mar Adriático): liberan 130.000 pulpos bebé.
Científicos de la Universidad de Bolonia ensayan una estrategia para recuperar el equilibrio del ecosistema y reducir el impacto de una especie invasora que provocó pérdidas millonarias a la pesca y la producción de moluscos.
Italia puso en marcha una estrategia poco convencional para enfrentar la expansión del cangrejo azul, una especie originaria del Atlántico norteamericano que durante los últimos años se multiplicó en el mar Adriático y provocó graves daños a la actividad pesquera y a la producción de moluscos.
La respuesta consiste en recurrir a uno de sus depredadores naturales: el pulpo común.
A través del proyecto Octo-Blu, investigadores de la Universidad de Bolonia crían ejemplares en instalaciones controladas para posteriormente introducirlos en aguas del Adriático.
Desde junio fueron liberados decenas de miles de pequeños pulpos hasta alcanzar aproximadamente 130.000 ejemplares.
Los animales son trasladados mar adentro y colocados cerca de estructuras submarinas artificiales diseñadas para proporcionarles refugio y aumentar sus posibilidades de supervivencia.
La elección de esta especie responde a su comportamiento natural. El pulpo común es un eficaz depredador de crustáceos y los investigadores buscan que, una vez alcanzada la edad adulta, pueda ejercer presión sobre las poblaciones del invasor.
El problema adquiere especial gravedad en el noreste italiano. Los cangrejos utilizan sus fuertes pinzas para abrir las conchas de almejas y otros moluscos, afectando directamente a las explotaciones pesqueras.
Las autoridades de Emilia-Romaña estiman pérdidas cercanas a 17 millones de euros desde 2022, mientras que Coldiretti calcula que el impacto acumulado en Italia ronda los 200 millones de euros.
El experimento, sin embargo, enfrenta importantes desafíos. Los científicos reconocen que la mayoría de los pulpos recién liberados no llegará a la edad adulta y que esta especie suele preferir ambientes rocosos, mientras muchas de las áreas más afectadas por el cangrejo azul presentan fondos arenosos y lagunas.
A esa dificultad se suma la enorme capacidad reproductiva del invasor. Una hembra puede producir millones de huevos, por lo que los investigadores estudian además el posible papel de otras especies, entre ellas anguilas y lubinas, para complementar la acción de los pulpos.
El proyecto constituye así un ensayo de control biológico: en lugar de depender exclusivamente de la captura y eliminación de los cangrejos, Italia intenta recuperar la presencia de depredadores naturales para modificar el equilibrio de la cadena alimentaria.